Para el calendario era el Supermartes. Para el gobierno de Javier Milei, un mal presagio. Martes 3. En el instante en que comenzaba a estallar el escándalo en Paraguay con la caída de Ueno Bank y las urnas de los Estados Unidos desairaban a Donald Trump, Luis “Toto” Caputo, vivió un momento incómodo con los banqueros argentinos en la 32 Conferencia de la UIA, en Parque Norte.
“Si nosotros pusiéramos más plata en la calle —ojalá hubiera algún banquero acá para que lo confirmara—, eso no quiere decir que un banco va a dar más crédito hipotecario. O sea, no pasa por ahí. Pasa porque no tenemos un mercado de capitales desarrollado y porque el ahorro de los argentinos en pesos es a muy corto plazo. Entonces, querer dar un crédito a más largo plazo implica un riesgo político que se traduce en un riesgo de tasa que muchos bancos no están dispuestos a correr. No sé si se entendió. Alguno haga así (hace el gesto de ‘sí’ con la cabeza), please. Bueno, jajaja”. Con una sonrisa sarcástica, Caputo disimuló el disgusto por la impasibilidad del público.
La demanda de aplausos empieza a ser un rasgo identitario del equipo económico que, por encima de todo, lidera Javier Milei. El reclamo de batir manos hacia adelante es más insistente ahora cuando la ultraderecha regional, que el Presidente quería liderar, no deja de dar pasos para atrás.
El secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, ya había reclamado este año en dos oportunidades aplausos del sector agropecuario. En el Congreso Maizar, en mayo,reprochó: “Me llama la atención que no aplaudan. Hay que ponerle un poco de flow y onda a lo que se está haciendo”. Cuatro meses después, en la Bolsa de Cereales de Buenos Airesvolvió a frustrarse por la frialdad del público: “Aplaudan, por favor. Si no es desesperante”.
La huida de Flavio Bolsonaro de Brasil, la caída de Santiago Peña en Paraguay, la contundente derrota de Trump y el distanciamiento del mileísmo con la derecha de Antonio Kast en Chile convirtieron en un garabato el ideario del Escudo de las Américas que soñó y sonó el presidente norteamericano.
Más que un resurgimiento de la centroizquierda, emerge una contracción de la derecha radicalizada. La rebeldía de Patricia Bullrich puede ser, además de una estrategia política conyuntural, un síntoma de la novedad. El PRO, de Mauricio Macri, aún sigue convulsionado y a tientas como para dar cuenta del fenómeno. “Nosotros estamos callados porque si hablamos, tenemos que mandar a todos al diablo”, admite un referente amarillo.
El diputado provincial Agustin Romo que reporta a Santiago Caputo analizó en X la derrota de Trump. No es una mirada distante porque Romo tiene llegada a Mar-A-Lago: “Pierden los republicanos por no haber cumplido con el mandato popular que les dio el pueblo en 2024. La clase media te votó para mejorar su día a día, no para ir a la guerra en medio oriente. Pero además, hubo una tremenda corrida por derecha a la dirigencia del partido por parte de las bases, descontentas con el rumbo político y económico, que abiertamente llamaron a votar por los demócratas (con los que no coinciden en nada) para destronar a la actual dirigencia republicana, o por lo menos para llamarles la atención. Los resultados fueron clarísimos. El único que sostuvo fue Ron De Santis, en Florida. Obviamente, el más coherente entre sus dichos y sus hechos”.
Las Fuerzas del Cielo de Santiago Caputo mantenían hasta mediados de este año una simbiótica relación con el exasesor de campaña de Trump, Barry Bennett,y el empresario argentino radicado en Miami Leonardo Scatturice, influyentes promotores de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), el foro político conservador más antiguo y relevante de los Estados Unidos. “Tenemos todo frenado. Por ahora no hay ninguna reunión en agenda”, dice uno de los organizadores que reside en EEUU.
El último evento de la CPAC fue el debut histórico (¿y despedida?) en Paraguay el 15 y 16 de septiembre de 2025 en el Sheraton Asunción Hotel. Las estrellas del Freedom First eran Peña y Milei. El presidente argentino elogió el modelo económico paraguayo, los bajos impuestos, la reducida carga regulatoria y la estabilidad macroeconómica como un referente directo para la región y la Argentina. Milei venía de perder en las elecciones desdobladas en la provincia de Buenos Aires por 14 puntos y atravesaba turbulencias financieras que dejaron al país al borde del abismo.
Además de Milei y Peña, a la CPAC Paraguay 2025 asistieron Karina Milei, el canciller paraguayo Rubén Ramírez Lezcano, el presidente de la Cámara de Diputados de Paraguay, Raúl Latorre, y el senador paraguayo Gustavo Leite (ahora protagonistas de la destitución de Peñ) y los principales directivos de la American Conservative Union (ACU), Matt Schlapp y Mercedes Schlapp.
Exactamente una semana después de la CPAC de Paraguay, el 22 de septiembre de 2025 llegó el tuit salvataje de Scott Bessent para la Argentina. Las horas previas fueron frenéticas y desesperantes para el equipo económico.
Como anticipamos acá el traumático episodio, Las Fuerzas del Cielo anotaron la gestión salvadora en el haber para las charlas sinceras entre el Hermano Putativo y Milei. “A ‘Toto’ en Estados Unidos no le atendían el teléfono”, relata la previa amarga un testigo de las negociaciones.
El hilo rojo de la CPAC está roto. La retracción de esa fuerza es sutilmente notoria. ¿En algún punto desata una fibra en el desenlace del banco paraguayo en el que fue accionista el presidente Peña y el renunciante titular del Banco Central paraguayo Carlos Carvallo Spalding, que también tuvo un pasado reciente en el Ueno Bank? Misterio.
Milei ve un “riesgo kuka” y llora. Por las dudas, para las elecciones de 2027 se armó con la “bazuca”: 50 mil millones de dólares, 75 mil millones de dólares, 125 mil millones de dólares. Parece que la recarga cada vez que la percibe más débil. La derrota de Trump es un condicionante.
La crisis de la democracia es una crisis de las instituciones. La singularidad de “partidos partidos” derrama de derecha a izquierda. Un escenario de cuartos para las elecciones presidenciales de 2027 que no descartan ni Cristina Kirchner ni Patricia Bullrich es producto del cuadro de situación. Un símil a la oferta electoral de 2003, cuando el peronismo y el panradicalismo tuvieron tres candidatos cada uno. Néstor Kirchner, Carlos Menem y Adolfo Rodríguez Saá frente a Elisa Carrió, Ricardo López Murphy y Leopoldo Moreau.
La versión 2027 tiene como protagonistas a Milei, Bullrich y Victoria Villarruel, por un lado, y a Axel Kicillof, Sergio Massa, ¿Cristina Kirchner?, por el otro, y a Miriam Bregman, más allá.
Todo dependerá de cómo reaccionará el sistema político, de si hay PASO o no.
Escándalo en la UIA
Crisis se cuecen en todos lados. Durante la 32 Conferencia de la UIA, la interna entre los industriales estalló a viva voz, delante a la vista y oídos de todo el auditorio. El presidente de la Conferencia fue Silvio Zurzolo,enfrentado al conductor de la UIA, Martín Rappallini.
El discurso malsonante para el oficialismo industrialista fue tan extenso que provocó la iracundia de un histórico dirigente de un laboratorio de primera línea. Desencajado, volcó toda la furia contra el staff de la organización. “¡Estúpido!» “¡Cagón!» pudieron escuchar los que estaban al final del salón. Todo porque Mariano Sigman, neurocientífico y autor de “El poder de las palabras”, otro de los exponentes, tenía un vuelo y esperaba sin suerte el turno para hablar frente a la verborragia de Zurzulo. La escena era subrealista.
Minutos después pasó por ese sector del auditorio para ir al toilette el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil. Con el de Salta, Gustavo Saénz, son los peronistas que impulsan al juez Ariel Lijo para la Corte. Ambos buscan un guiño del máximo tribunal para candidatearse para un tercer mandato, pese a los límites a la reelección en cada provincia.
Lijo es junto con Mariano Borinsky los candidatos del ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques para completar la Corte. El compromiso de los Milei con Mahiques era designarlo como Procurador de la Nación antes de que concluya el primer mandato libertario.
En el inventario del ministro de Justicia para un diez felicitado está el Tetris de las causas que inquietaban al gobierno. El juez federal Marcelo Martínez de De Giorgi dictó el sobreseimiento de los Milei en la causa LIBRA. El fiscal Gerardo Pollicita desestimó un enriquecimiento ilícito de Manuel Adorni.
Ahora define Lijo. “Tiene que analizar toda la prueba y el pedido del fiscal”, dicen cerca del juez en Comodoro Py.
Los fallos de la Corte sobre la AFA también resultaron un guiño a Mahiques. “La Corte avaló nuestras apelaciones y la intervención de la AFA fue firmada por el propio ministro”, dicen cerca del funcionario para echarle en cara al anterior jefe de la Inspección General de Justicia, Daniel Vítolo, que vinculaba a Mahiques con Claudio Tapia y Pablo Toviggino.
Si los Milei cumplen con las promesas, Mahiques llega caminando a la Procuración.
Pero el dilema del Gobierno es otro: la reelección de Milei. Después del impase que abre la visita histórica del papa León XIV en la Argentina, el quid libertario es cómo llegar a octubre próximo con una economía y un vecindario esquivos y sin la certeza de que la chequera norteamericana sea incondicional. La historia empieza a ser circular.
En septiembre de 2025, después de la derrota libertaria en PBA, hubo una reunión secretísima, convocada de urgencia por el peronismo para pensar qué hacer si la crisis terminaba por descontrolarse. Increíblemente, un alto funcionario del gabinete libertario fue de la partida.












