“Trabajamos mejor con Kicillof que con García Cuerva”. La contundente y sorpresiva frase de un miembro de la mesa chica del Gobierno grafica como pocas veces el malestar que la Casa Rosada acumula, casi hasta el hartazgo, contra el arzobispo de Buenos Aires. La impensada afirmación resume el descontento tras los recientes cuestionamientos del monseñor Jorge García Cuerva, a quien diferencian de la Conferencia Episcopal, con la que aseguran mantener un buen vínculo. Desde el oficialismo reconocieron que la relación con García Cuerva es “tensa” y confesaron que las diferencias también se trasladaron al plano de la organización de la visita del papa León, que estará en el país del 8 al 11 de noviembre, pero aclararon que se pudieron zanjar. “Cuerva aprovecha cualquier situación para bajar un mensaje más político.
El Gobierno acumula malestar contra García Cuerva, pero diferencia la tensión del vínculo con la Iglesia









