“La agenda oficialista desvía la atención de los problemas reales”, dice el autor y cita el caso de Malvinas «para proteger la soberanía nacional» a través de las sanciones a la explotación indebida de recursos naturales. “Se sirven la mesa tratando de acomodar todo a gusto de los comensales”, agrega.
La agenda oficialista es variada y atrevida ante cambios que intenta lograr. Hoy encontró en este proyecto, imputado a Santiago Caputo, un factor para dominar la agenda con un tema sensible como es Malvinas y llevar a la oposición a un terreno ajeno al económico y social, desviando la atención de los problemas reales.
No puede negarse inteligencia a la jugada: un tema emotivo donde la coyuntura permite aspirar a un avance en la usurpación de las Islas, favorecido por el alineamiento con Estados Unidos e Israel.
Pero el Gobierno no se limita a Malvinas y propone un régimen para proteger la soberanía.
Ante cualquier amenaza, castiga a quienes exploten recursos naturales ilegítimamente, generando incentivos para cesar dicha conducta. Reforma la Ley 26.659 de actividades hidrocarburíferas no habilitadas, ampliándola a todo aprovechamiento de recursos naturales. Prohíbe contratar con los sujetos inhabilitados a través de un régimen sancionatorio amplio y agravado y otorga un cese ordenado a los terceros de buena fe que contrataron con un infractor. El objetivo no es únicamente sancionar sino también desalentar.
En paralelo redefine la defensa creando un “sistema de seguridad nacional”, dotando al Estado de coordinación diplomática, económica, cibernética, de defensa, jurídica y de inteligencia, y la protección de infraestructuras críticas (a identificar). A tal fin, instituye un consejo integrado por el Presidente, el Jefe de Gabinete, Ministros (Relaciones Exteriores, Defensa y Economía), y Secretarios (Inteligencia y Legales); que elaborará las estrategias frente a riesgos y amenazas como el terrorismo.
Las polémicas surgieron inmediatamente: desde el rol del consejo a crearse quedaría al Presidente una concentración de poder ante una amenaza excepcional, pudiendo generar en democracia un estado policial y que Malvinas sea una excusa (la oposición quiso subdividir a Malvinas de Defensa). La ampliación de hipótesis de riesgo trae temores sobre movimientos, la prensa o el pueblo.
A esto se suma la postura en la 4ta. Asamblea de la ONU, donde la Argentina se abstuvo, a pedido estadounidense, en una votación promovida por Rusia, de combatir formas contemporáneas de colonialismo (explotación de recursos en territorios en disputa).
Una contradicción diplomática: endurecer sanciones locales por Malvinas mientras a nivel internacional hay abstención.
En la 4ta. Asamblea de la ONU, la Argentina se abstuvo, a pedido estadounidense, en una votación promovida por Rusia, de combatir formas contemporáneas de colonialismo»
Consultamos a la politóloga Elsa Llenderrozas: “el proyecto es cuestionable en muchos aspectos jurídicos y habilita a una aplicación arbitraria y discrecional. Por supuesto, le sirvió al gobierno para cambiar hacia una posición nacionalista y malvinera que no tenía, mejorar en la opinión pública, particularmente en política exterior, pero no termina de desviar la agenda pública en su totalidad. En el plano internacional, aprovechó una oportunidad que se abrió con las presiones del presidente Trump al Reino Unido. La jugada significó un riesgo por los posibles cambios de posición del propio Trump. En definitiva, se trata de un asunto que en todo su desarrollo muestra imprevisión, falta de profesionalismo e impericia. Mi impresión es que el proyecto puede ser recortado en muchos artículos o definitivamente quedar cajoneado”.
Ante esto, el Gobierno abrió el paraguas (cada vez más flexible) de negociación: aceptó ampliar la participación del Congreso creando una Bicameral; acotar las facultades del consejo para aceptar o no inversiones e incluir a Seguridad; sumar presencia provincial cuando requiera; reducir disposiciones penales objetadas por Estados Unidos sobre fondos de inversión y excluir de penas al periodismo, la academia y la diplomacia; como delimitar el accionar de las FF.AA. sólo a la defensa nacional.
El tiempo inmediato y la rosca sirven la mesa tratando de acomodar todo a gusto de los comensales.
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