Un grupo de estudiantes de la Preparatoria Municipal de Altamira, en Tamaulipas, México, desarrolló un dispositivo capaz de bajar hasta cuatro grados Celsius la temperatura interior de un espacio sin consumir electricidad. El invento, bautizado Eco Freezer Slim, combina materiales reciclados y principios de ventilación pasiva para ofrecer una alternativa de refrigeración a comunidades sin acceso a sistemas convencionales de climatización.
El proyecto surgió en el marco de la Exhibición de Prototipos Ecológicos Expomuni 2025, un certamen que propuso a jóvenes de la región diseñar soluciones sostenibles frente a problemas ambientales y sociales. El resultado fue un dispositivo pensado para enfrentar las olas de calor que afectan con mayor frecuencia al norte de México, en un escenario de temperaturas en ascenso y precios eléctricos elevados que dificultan el acceso a sistemas tradicionales de enfriamiento en toda América Latina.
Botellas PET y un diseño inspirado en el mini split
El funcionamiento del Eco Freezer Slim se basa en la ventilación pasiva. El dispositivo utiliza botellas plásticas PET cortadas y dispuestas con el pico orientado hacia el interior de la estructura. A través de ellas se canaliza el aire exterior, lo que acelera y refresca el flujo antes de que ingrese al ambiente que se busca climatizar.
El diseño general del aparato toma como referencia la forma de un mini split, aunque prescinde por completo de componentes eléctricos. Uno de los creadores mencionó como inspiración conceptual el efecto Joule-Thomson, un fenómeno físico asociado a la compresión y expansión de gases en procesos industriales. El dispositivo, sin embargo, no reproduce ese mecanismo: su funcionamiento depende exclusivamente de la circulación natural del aire, y aun así logra una reducción perceptible de la temperatura en las pruebas realizadas.
Una estructura armable con material reciclado
La fabricación del Eco Freezer Slim combina cartón, madera y al menos doce botellas plásticas de litro y medio. La elección de materiales reciclados responde a la intención de ofrecer un sistema económico y fácil de reproducir en comunidades con recursos limitados.
Cualquier persona con acceso a los materiales y una guía básica puede ensamblar la estructura, que no requiere mantenimiento especializado. Esta característica facilita su réplica en distintos contextos y amplía el alcance potencial de la iniciativa más allá del ámbito donde fue concebida.
El aprovechamiento de desechos plásticos también añade una dimensión ambiental al proyecto: al reutilizar botellas PET, el dispositivo contribuye a reducir residuos y se inscribe en una lógica de economía circular aplicada al diseño tecnológico.
Resultados verificados en pruebas de campo
Durante las demostraciones realizadas por los estudiantes, el dispositivo logró reducir hasta cuatro grados Celsius la temperatura ambiente en espacios cerrados como aulas o habitaciones. Ese descenso térmico puede representar una diferencia relevante en la sensación de calor durante los picos de temperatura que se registran con más frecuencia en la región.
El sistema adquiere especial relevancia en contextos donde el suministro eléctrico es irregular o costoso, y donde numerosas familias no pueden costear ventiladores o equipos de aire acondicionado. Aunque su rendimiento no equivale al de los sistemas convencionales de climatización, el Eco Freezer Slim ofrece un alivio térmico concreto en esas circunstancias.
Los propios desarrolladores señalaron que la eficacia del dispositivo aumenta cuando se instala cerca de una ventana, posición desde la cual puede captar y canalizar con mayor eficiencia el flujo de aire exterior hacia el interior del ambiente. El diseño modular del sistema permite, además, su traslado y adaptación a otras comunidades, lo que podría extender el impacto de la propuesta desarrollada en Altamira.












