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    La muerte del jugador Jesús de Miguel: qué es la commotio cordis y cómo un golpe en el pecho puede desencadenar una arritmia letal

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    La muerte del jugador Jesús de Miguel: qué es la commotio cordis y cómo un golpe en el pecho puede desencadenar una arritmia letal

    Un golpe fuerte en el pecho puede convertirse, en una combinación excepcional de factores, en una emergencia cardíaca con desenlace fatal. Esa es la principal hipótesis que plantearon tres cardiólogos consultados por Infobae para analizar la muerte de Jesús de Miguel, delantero del Tenerife.

    El futbolista sufrió una parada cardiorrespiratoria después de chocar con el arquero del FC Andorra, Jesús Owono, durante un partido en Santa Cruz de Tenerife. Recibió atención en el campo, recuperó el pulso y fue trasladado a terapia intensiva, donde su estado neurológico se agravó antes de su muerte.

    Los especialistas señalaron como posibilidad una conmoción cardíaca o commotio cordis, un fenómeno infrecuente en el que un impacto sobre el tórax altera la actividad eléctrica del corazón. La causa médica definitiva no fue comunicada de manera oficial y deberá determinarse con los estudios forenses, por lo que esta explicación sigue siendo una hipótesis clínica.

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    Qué es la conmoción cardíaca y por qué puede ocurrir en un corazón sano

    El médico deportólogo y cardiólogo Jorge Franchella, director del Programa de Actividad Física y Deportes del Hospital de Clínicas José de San Martín de la Universidad de Buenos Aires (UBA), explicó a Infobae que el mecanismo más compatible con la información pública es la conmoción cardíaca o commotio cordis.

    En tanto, el cardiólogo Mario Fitz Maurice, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Rivadavia y director de INADEA (Instituto Nacional de Arritmias), coincidió con esa posibilidad y señaló a Infobae que “generalmente, se da en corazones absolutamente sanos por una cuestión de combinación de factores que, lamentablemente, determinan un suceso fatal”.

    “Es la muerte que se produce por un impacto justo en el centro del pecho habitualmente”, indicó Franchella. El especialista subrayó que este cuadro suele presentarse en personas sin enfermedad cardíaca previa ni una lesión estructural conocida en el corazón.

    El punto del impacto, la fuerza y el momento del ciclo eléctrico pueden coincidir

    Fitz Maurice detalló que el commotio cordis puede desencadenarse por un golpe en una zona muy específica del tórax, con dirección hacia el lado izquierdo y en el momento en que el corazón se recupera después de una contracción.

    Según el jefe del servicio de Cardiología Hospital Rivadavia, ese impacto puede generar fibrilación ventricular incluso en un corazón sano.

    “No es de lo más frecuente”, remarcó, y lo vinculó con una combinación poco habitual de factores anatómicos, mecánicos y temporales.

    Fitz Maurice explicó que este tipo de evento se documenta con mayor frecuencia en deportes como el sóftbol, el béisbol, el hockey, las artes marciales, el básquet y otras disciplinas de contacto. En el fútbol, una rodilla, un codazo o un pelotazo de alta velocidad también podrían provocar un traumatismo de estas características, aunque se trata de situaciones infrecuentes.

    La fibrilación ventricular impide que el corazón bombee sangre

    Franchella explicó que, para que ocurra, el golpe debe coincidir con un momento muy acotado del ciclo eléctrico cardíaco. Lo ubicó durante la llamada onda T del electrocardiograma, una etapa de recuperación eléctrica del músculo cardíaco que dura apenas milisegundos. Si el impacto tiene suficiente intensidad y ocurre dentro de esa ventana, puede alterar la señal que regula los latidos.

    “La commotio cordis pura no requiere que la persona tenga una enfermedad cardíaca previa. Basta con que un impacto casual esté sincronizado con un momento eléctrico muy vulnerable y breve del ciclo cardíaco”, agregó. Según explicó, esa coincidencia puede desencadenar una arritmia en corazones estructuralmente normales y ayuda a entender por qué es un fenómeno excepcional en el fútbol.

    El efecto posible de esa alteración eléctrica es una fibrilación ventricular, una arritmia en la que los ventrículos dejan de contraerse de forma coordinada. En lugar de impulsar sangre hacia el cerebro y el resto del cuerpo, el corazón presenta una actividad eléctrica caótica e ineficaz.

    Franchella describió que, ante esa arritmia, “el corazón se desorganiza, no late de manera eficiente”. Como consecuencia, el gasto cardíaco puede caer a cero y la persona pierde el conocimiento porque deja de recibir un flujo de sangre adecuado.

    El cardiólogo señaló que existen otras causas posibles de una parada cardíaca, como una enfermedad de las arterias coronarias, una afección del miocardio o una condición congénita. Sin embargo, consideró que esos escenarios son menos probables con los datos conocidos hasta ahora y sostuvo que una autopsia podrá determinar si existía alguna condición cardíaca no detectada.

    ¿Pudo prevenirse? Qué dicen los especialistas sobre la respuesta que puede cambiar el pronóstico

    La posibilidad de evitar por completo una commotio cordis es limitada porque el episodio depende de una coincidencia de milisegundos entre el impacto y una fase vulnerable del ciclo eléctrico cardíaco. Puede ocurrir en deportistas sin una enfermedad previa conocida, por lo que los controles médicos habituales no necesariamente permiten anticiparlo.

    Sin embargo, los especialistas señalaron que contar con protocolos, personal entrenado y un desfibrilador disponible puede cambiar el pronóstico ante una parada cardíaca. Con la información pública disponible, no es posible establecer si el desenlace de De Miguel pudo haberse evitado: para responderlo habría que conocer la secuencia de atención, el tiempo hasta el inicio de la RCP, si se utilizó desfibrilación y los resultados de los estudios médicos y forenses.

    Los tres especialistas remarcaron que la respuesta de emergencia es decisiva ante una parada cardíaca provocada por una arritmia. La secuencia incluye el reconocimiento inmediato del colapso, el inicio de reanimación cardiopulmonar (RCP) y la utilización de un desfibrilador externo automático o semiautomático tan pronto como sea posible.

    “La atención médica inmediata es clave”, afirmó Fitz Maurice. Explicó que, si la intervención comienza dentro de los primeros dos o tres minutos y se dispone de un desfibrilador, la posibilidad de llegar con vida al hospital puede superar el 80 %, de acuerdo con su evaluación. Para que esa respuesta sea efectiva, agregó, las compresiones deben realizarse de forma adecuada y el equipo debe estar disponible sin demoras.

    Franchella coincidió en que el cuadro exige una atención urgente, aunque destacó que el resultado depende del tiempo hasta la reanimación, de la disponibilidad de desfibrilación y de las características de cada caso. “Por cada minuto que se va perdiendo”, advirtió, disminuyen las posibilidades de revertir una arritmia de este tipo.

    La evolución clínica obliga a confirmar cómo fue la reanimación

    Ante la consulta de Infobae, el médico cardiólogo y deportólogo Norberto Debbag sostuvo que el impacto durante la fase de recuperación eléctrica del corazón puede precipitar una fibrilación ventricular, con pérdida de conocimiento, dificultad respiratoria y posterior parada cardíaca.

    “No llega sangre al cerebro, por lo tanto hay una pérdida de conocimiento”, explicó. El especialista señaló que el masaje cardíaco debe comenzar de inmediato, pero insistió en que el desfibrilador es fundamental para intentar restablecer el ritmo cuando la arritmia es susceptible de una descarga eléctrica.

    Debbag planteó que será necesario precisar cómo fue la atención en el estadio, si se utilizó desfibrilación y qué información aporten los estudios médicos. El hecho de que el futbolista haya sido reanimado, trasladado al hospital y haya fallecido horas después requiere, según indicó, conocer si existieron daños neurológicos por falta de oxígeno u otras complicaciones asociadas al traumatismo.

    El especialista remarcó que estos cuadros son poco habituales y suelen verse en personas jóvenes durante la actividad deportiva. También pueden producirse por otros traumatismos de tórax, como un pelotazo a alta velocidad o, con menor frecuencia, un accidente de tránsito. En personas con una enfermedad cardíaca previa, añadió, el riesgo podría ser mayor, aunque la conmoción cardíaca puede afectar a quienes no tienen alteraciones conocidas.

    La investigación judicial y los estudios forenses deberán determinar la causa del fallecimiento de De Miguel. Hasta que esa información se haga pública, la commotio cordis debe considerarse una hipótesis clínica planteada por los especialistas y no un diagnóstico confirmado.

    Fuente: Infobae — Salud — ver publicación original.

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