Cada tecnología de propósito general reordenó el valor del trabajo. La electricidad transformó la fábrica, la computadora transformó la oficina, y las dos redefinieron qué habilidades valía la pena formar, contratar y pagar. La inteligencia artificial está produciendo ese reordenamiento ahora, a una velocidad que las revoluciones anteriores desconocieron. La conversación económica argentina gira desde hace décadas alrededor del capital, la infraestructura y las reformas pendientes. Todo eso importa. Pero hay un activo que el país tiene disponible hoy, sin esperar inversiones ni consensos: su talento profesional. Argentina forma profesionales valorados en el mundo entero, y las empresas globales lo saben hace años. La pregunta de esta década es qué hacemos con ese talento ahora que cambió lo que el talento puede producir. Argentina forma profesionales valorados en el mundo entero, y las empresas globales lo saben hace años Porque eso es lo que cambia con la IA.
La oportunidad argentina en la era de la inteligencia artificial








