Los códigos aeroportuarios suelen parecer una combinación obvia de letras: JFK remite a John F. Kennedy, SEA a Seattle-Tacoma y MIA a Miami. Sin embargo, siglas como LAX, PHX o PDX incorporan una letra final que desconcierta a muchos pasajeros. La explicación se remonta a los primeros años de la aviación comercial y a un cambio técnico que multiplicó las combinaciones disponibles.
Según explicó a Travel + Leisure un ejecutivo de Boeing, los aeropuertos de Estados Unidos utilizaban inicialmente identificadores de dos letras, establecidos por el Servicio Meteorológico Nacional. Cuando el tránsito aéreo creció durante la década de 1940, ese sistema resultó insuficiente para diferenciar las terminales y ordenar las comunicaciones por radio.
Por ese motivo, se adoptó un tercer carácter. En muchos casos, la solución fue añadir una “X” al código ya existente. Así, el identificador de Los Ángeles pasó de LA a LAX. La letra no alude a una palabra, una pista ni a una característica particular del aeropuerto.
La X fue una respuesta al crecimiento de la aviación comercial
La expansión del sistema permitió crear más identificadores sin alejarse demasiado del nombre de las ciudades. También evitó confusiones en una red que sumaba destinos y requería comunicaciones más precisas entre pilotos, controladores y aerolíneas.
Matt van Arnhem, piloto y fundador de DelayGuard.ai, señaló que la X funciona como una letra de relleno. En otros casos, dijo, el código más directo ya estaba asignado o se buscó una alternativa que conservara una referencia reconocible a la ciudad.
Actualmente, la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) administra los códigos de tres letras utilizados en la industria comercial. Cada uno debe ser único a escala mundial, una condición que explica por qué ciertas combinaciones parecen alejadas del nombre contemporáneo de una terminal o de su ubicación.
El sistema ofrece 17.576 combinaciones posibles, resultado de multiplicar 26 letras por sí mismas tres veces. En el mundo operan más de 4.000 aeropuertos con vuelos comerciales y se asignan entre 40 y 50 códigos nuevos cada año, de acuerdo con los datos citados por Travel + Leisure.
Varios códigos conservan los nombres que tuvieron los terrenos originales
Las siglas menos intuitivas suelen tener una explicación histórica. ORD, el código del Aeropuerto Internacional O’Hare de Chicago, procede de Orchard Field, un predio asociado a la fabricación de aeronaves Douglas durante la Segunda Guerra Mundial.
En Nueva Orleans, el Aeropuerto Internacional Louis Armstrong mantiene el código MSY, una referencia a Moisant Stock Yards, un antiguo establecimiento ganadero situado en el área donde se construyó la terminal. El aeropuerto de Nashville, por su parte, utiliza BNA por Berry Field Nashville, su denominación original.
Estos ejemplos muestran que los códigos IATA no siempre siguen las decisiones institucionales más recientes. Aunque los nombres oficiales de los aeropuertos pueden cambiar por homenajes, patrocinios o disposiciones locales, modificar un identificador consolidado es excepcional debido a su uso en reservas, equipajes, señalización, operaciones aéreas y sistemas informáticos.
En Nashville hubo un impulso para renombrar el aeropuerto en honor a Dolly Parton, pero el código BNA previsiblemente se mantendría si prosperara un cambio de denominación, según el artículo. La permanencia de esas tres letras permite sostener la continuidad operativa, aun cuando el nombre institucional evolucione.
Ningún aeropuerto comercial estadounidense comienza con N
Otra particularidad del sistema estadounidense es que ningún aeropuerto comercial del país utiliza un código que empiece con la letra N. La razón está vinculada a la Armada de Estados Unidos, que reservó esa inicial para identificar sus estaciones aéreas y distinguirlas del resto de las instalaciones.
La próxima vez que un itinerario incluya LAX, PHX o PDX, la letra final ya no parecerá un agregado sin explicación. En buena parte de esos casos, es la huella de una etapa en la que dos caracteres dejaron de alcanzar para identificar la creciente red aeroportuaria.
Fuente: Infobae — Internacionales — ver publicación original.












