El papa León XIV conoce los límites que impone una enfermedad grave y decidió ponerse en manos de los médicos. Lo hizo con una naturalidad que llamó la atención dentro del Vaticano y que marca una diferencia con la relación tirante que mantuvo Francisco con los profesionales que lo atendieron durante sus últimos años. Robert Francis Prevost, de 71 años, tiene una historia familiar atravesada por el cáncer, una formación espiritual que encuentra en san Agustín una explicación sobre la fragilidad humana y una disposición personal que lo llevó a aceptar sin demoras la intervención quirúrgica. Ahora, mientras se recupera de la operación en el hospital Gemelli de Roma, esa misma actitud puede resultar determinante para definir el futuro de su viaje a la Argentina, previsto entre el 8 y el 11 de noviembre, cuya realización permanece sujeta a la evolución médica. La situación presenta una particularidad.
La salud de León XIV y el viaje a la Argentina: la batalla contra el cáncer y las discusiones secretas por una visita que sigue en duda








