El presidente de Finlandia, Alexander Stubb, y el primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Støre, mantuvieron este martes una conversación telefónica con el mandatario ruso, Vladímir Putin, en el marco de los esfuerzos por poner fin a la guerra en Ucrania.
El diálogo, de 90 minutos de duración, fue descrito por ambos dirigentes nórdicos como “franco y sustancial”. Stubb descartó que la gestión representara una mediación de paz: “No somos mediadores de paz, trabajamos al 100 % para Ucrania. Jamás habríamos mantenido la conversación telefónica sin la luz verde de Ucrania”, declaró en una rueda de prensa celebrada horas después del llamado, en el marco de la cumbre del Consejo Nórdico que se realiza en Helsinki.
El mandatario finlandés precisó que tanto él como Støre actúan en favor de Ucrania, pero también de los intereses propios de sus países, los dos únicos miembros nórdicos de la OTAN con frontera directa con Rusia. Según relató, el contacto con Putin fue preparado de antemano junto con representantes ucranianos y estadounidenses.
La iniciativa surgió el 20 de octubre en Oslo, durante un encuentro en el que participaron el presidente de Ucrania, Volodímir Zelensky, y el enviado de Washington, Steve Witkoff, quienes consideraron oportuno abrir un canal directo con el Kremlin. Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense Donald Trump, se sumó a esa cita de forma remota, y Witkoff viajó luego a San Petersburgo para reunirse con el líder ruso.
Stubb explicó que, pese a no contar con un mandato europeo para avanzar con el llamado, decidieron hacerlo porque tenían “la fuerte sensación de que las conversaciones de paz estaban fracasando”. Calificó el intercambio con Putin como “profesional y directo”, mientras que Støre apuntó que la charla puso en evidencia “grandes diferencias de opinión” en torno a la situación ucraniana.
Según un comunicado difundido por el Kremlin, Putin sostuvo que la “política de confrontación” de la Unión Europea y la OTAN es la responsable de prolongar las hostilidades. El mismo texto precisó que los tres líderes acordaron sostener contacto telefónico directo de manera regular.
El canciller de Ucrania, Andrí Sibiga, celebró la gestión y la definió como “el procedimiento correcto”, al tiempo que remarcó la necesidad de incorporar “nuevas dinámicas” ante la falta de indicios de que Moscú esté dispuesto a negociar seriamente. Detalló que Zelensky encargó a sus pares nórdicos trasladar dos mensajes al Kremlin: la disposición de Kiev a aceptar cualquier modalidad de alto el fuego, parcial o total, y el interés en concretar un encuentro a nivel de líderes. Mientras esa instancia no se concrete, indicó, Ucrania está dispuesta a sostener reuniones técnicas en Abu Dabi.
En esa línea, Stubb afirmó ante la cumbre del Consejo Nórdico que el encuentro de Oslo despejó el camino para reanudar conversaciones trilaterales con Rusia, previstas para el mes próximo en Abu Dabi bajo mediación estadounidense y con la participación de representantes europeos.
Ambos dirigentes aclararon que hablaban únicamente en nombre de sus propios gobiernos, sin representar al resto del continente. Ese señalamiento no impidió las críticas de otros países de la región, entre ellas la de la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, quien expresó su malestar durante la misma reunión de líderes. “Me muestro muy escéptica ante esta iniciativa de Noruega y Finlandia. No se ha coordinado con ninguno de nosotros”, declaró, y agregó: “Sinceramente, no sé qué esperan conseguir esos dos países con esto”.
Støre respondió a ese cuestionamiento al sostener que el acceso a Moscú no debía quedar reservado a Washington. “En los tiempos que corren, no puede ser que solo la administración estadounidense tenga un canal para dialogar con los dirigentes rusos. Los países europeos también deben poder hacerlo”, señaló ante la prensa. Stubb, por su parte, rechazó haber actuado sin informar a sus pares europeos y afirmó que, antes del llamado, su gobierno ya había comunicado el propósito a “aliados clave, incluidos todos los Estados nórdicos”.
El presidente finlandés indicó que la idea de reabrir ese diálogo se evaluaba desde hacía tiempo, aunque fue el deterioro del vínculo entre Washington y Kiev lo que terminó de inclinar la decisión. Ese vínculo se había debilitado después de que, este mismo mes, Trump anunciara un acuerdo con Rusia para comprar diésel, dentro de sus esfuerzos por abaratar el petróleo, cuyo precio había subido a raíz de la guerra con Irán, a lo que se sumó la posterior decisión de levantar las sanciones contra Moscú.
(Con información de AFP y EFE)
Fuente: Infobae — Internacionales — ver publicación original.












