La visita del papa León XIV a la Argentina abrió un nuevo capítulo en la interna de la familia Macri. Mauricio Macri aún no definió si asistirá a la misa del próximo lunes 9 de noviembre, en el Monumento de los Españoles, en Palermo, porque busca evitar un encuentro con su primo Jorge Macri, jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y quien le cursó la invitación. El episodio deja expuesto el deterioro de un vínculo atravesado desde hace meses por el distanciamiento personal y los desacuerdos políticos.
La convocatoria al expresidente había sido confirmada a principios de esta semana. Su nombre integraba la lista de invitados especiales del Gobierno porteño y estaba asignado un lugar en el sector destinado a las autoridades. Sin embargo, una presencia que inicialmente parecía segura quedó en suspenso. Para Mauricio Macri, la posibilidad de compartir la ceremonia con su primo se volvió un impedimento, pese a la relevancia institucional y religiosa de la primera visita de León XIV al país.
Según pudo saber de fuentes políticas calificadas del PRO, el motivo central de sus dudas es su resistencia a encontrarse con Jorge Macri. La situación llegó al Gobierno nacional, cuyos interlocutores se comunicaron con el expresidente para pedirle que hiciera el esfuerzo de asistir. La Casa Rosada busca que el fundador del PRO participe de una de las actividades principales de la visita papal, más allá de las diferencias que mantiene con el jefe de Gobierno porteño.
Por ahora, esa gestión no implica un cambio en la posición del expresidente. La definición continúa abierta y podría llegar antes del lunes, cuando León XIV celebre la misa a las 11.30 en la intersección de las avenidas del Libertador y Sarmiento. Allí también estará el presidente Javier Milei, junto con autoridades nacionales, representantes de la Iglesia y otros invitados especiales.
La novedad adquiere una dimensión particular porque el Gobierno nacional resolvió no convocar a los expresidentes argentinos a la recepción institucional del domingo en el Palacio Libertad. Como informó Infobae el martes, la Casa Rosada dejó fuera de esa convocatoria a quienes ejercieron la jefatura del Estado, aunque invitó a los 24 gobernadores, diputados, senadores y a la vicepresidenta Victoria Villarruel.
Una invitación que está pendiente
La decisión del gobierno nacional de excluir a los ex mandatarios de las actividades oficiales alcanzó a Mauricio Macri, Alberto Fernández, Cristina Kirchner (quien cumple prisión domiciliaria por el caso Vialidad), Eduardo Duhalde y Adolfo Rodríguez Saá
Mauricio Macri aparecía como la excepción dentro de esa ausencia de ex mandatarios, ya que recibió una invitación del Gobierno de la Ciudad para asistir a la misa del lunes. La convocatoria no partió de Javier Milei, sino de Jorge Macri, y corresponde a una actividad distinta de la recepción que organiza el Poder Ejecutivo nacional. La reserva de un lugar entre los invitados especiales se interpretó como una posibilidad para que el expresidente formara parte de la visita del Pontífice sin alterar el esquema protocolar de la Casa Rosada.
Ahora el escenario se modificó. La presencia del fundador del PRO depende de una decisión personal, vinculada menos con el protocolo de la visita papal que con las dificultades que atraviesa la relación entre los dos dirigentes de la familia.
Las tensiones entre Mauricio y Jorge Macri no son recientes, aunque durante buena parte de los últimos meses ambos intentaron evitar que las diferencias derivaran en una confrontación pública. El vínculo reúne cuestiones familiares, discrepancias sobre la administración de la Ciudad y una disputa por la conducción política del PRO en el distrito que el partido gobierna sin interrupciones desde 2007.
El deterioro se acentuó después de las elecciones legislativas porteñas de mayo de 2025. En esos comicios, el PRO llevó a Silvia Lospennato como primera candidata y terminó tercero, detrás de La Libertad Avanza, que postuló a Manuel Adorni, y del peronismo, encabezado por Leandro Santoro. El resultado abrió una discusión interna sobre la estrategia electoral, la gestión porteña y la preservación del principal bastión político del macrismo.
El ex presidente comenzó a cuestionar distintos aspectos de la administración de la Ciudad y reclamó cambios para recuperar la iniciativa política. Jorge Macri, que llegó a la jefatura de Gobierno en diciembre de 2023 después de una extensa trayectoria como intendente de Vicente López, defendió a su equipo y su autonomía para tomar decisiones.
Esa diferencia de criterios profundizó el debate sobre los espacios de poder y la autoridad dentro del PRO. Mauricio Macri conserva la presidencia partidaria y una influencia decisiva en la estrategia nacional. Jorge Macri, en cambio, conduce el gobierno porteño y pretende competir por su reelección en 2027.
El vínculo también se convirtió en un factor para las negociaciones con La Libertad Avanza. En julio, Infobae informó que la Casa Rosada condicionaba las conversaciones sobre un eventual acuerdo electoral en la Ciudad a un ordenamiento previo de la interna de los primos. Los interlocutores libertarios advertían que las diferencias entre ambos dificultaban la construcción de una posición común del PRO.
La situación volvió a quedar expuesta en septiembre, cuando otra reconstrucción publicada por este medio detalló los desacuerdos sobre el control político del partido y la gestión porteña. Las diferencias excedían una discusión administrativa: alcanzaban el posicionamiento de ambos dirigentes y el reparto de las decisiones sobre el futuro electoral de la Ciudad.
En ese contexto hubo intentos de acercamiento que no resolvieron el conflicto. Los primos mantuvieron reuniones y compartieron algunas actividades públicas, pero esas apariciones no bastaron para recomponer plenamente el vínculo. A mediados de octubre, incluso, trascendió que distintos interlocutores buscaban mediar entre ambos. Entre ellos fue mencionado Daniel Angelici, un dirigente con vínculos personales y políticos con los dos sectores.
Jorge Macri intentó restarles gravedad a los desacuerdos en público. El 15 de octubre, durante una entrevista televisiva, reconoció que había diferencias con Mauricio, aunque las atribuyó a perspectivas distintas sobre la administración de la Ciudad.
“Son miradas de gestión”, explicó entonces el jefe de Gobierno. También sostuvo que su primo le reclama de manera permanente nuevas medidas para mejorar el funcionamiento del Ejecutivo porteño. “Él siempre pide más, pero son discusiones normales”, afirmó.
En esa misma intervención aludió a planteos sobre la eficiencia administrativa, la reducción de impuestos y la concesión de los medios públicos de la Ciudad. Según explicó, algunas de esas propuestas surgieron en conversaciones con el expresidente y se incorporaron a la agenda de gestión.
La explicación de Jorge Macri apuntaba a presentar las diferencias como parte de una relación política habitual entre dos dirigentes que integran un mismo espacio, aunque ocupan responsabilidades distintas. Sin embargo, las dudas de Mauricio sobre su participación en la misa del Papa indican que el distanciamiento excede aquellas declaraciones.
La cuestión tiene impacto en el PRO. El partido enfrenta el desafío de definir su vínculo electoral con La Libertad Avanza de cara a 2027, en un escenario en el que el oficialismo nacional busca disputar el poder en la Ciudad. El distrito es el principal territorio de gobierno del macrismo y una parte central de su identidad política.
Mauricio Macri debe resolver una estrategia que preserve la autonomía de su partido sin clausurar la posibilidad de un entendimiento con el oficialismo nacional. Jorge Macri, a su vez, necesita reunir las condiciones políticas para buscar un segundo mandato. Ambas definiciones están conectadas, aunque no responden necesariamente a los mismos intereses.
Las diferencias entre los primos quedaron incorporadas a esa negociación. El 30 de octubre, Mauricio Macri reconoció públicamente que las conversaciones con La Libertad Avanza no habían registrado avances significativos. La situación de la Ciudad seguía entre los principales puntos de desacuerdo.
Una decisión que sigue abierta
En medio de esas tensiones, la visita de León XIV generó una situación que no estaba contemplada en la organización política de la celebración. La misa del lunes será uno de los eventos centrales del viaje apostólico y reunirá en Palermo a autoridades de distintos espacios partidarios, además de miles de fieles.
La invitación del Gobierno porteño a Mauricio Macri tuvo un sentido institucional. Se trata de un ex presidente de la Nación que también gobernó la Ciudad durante dos mandatos consecutivos, entre 2007 y 2015. Su presencia entre las autoridades especiales resultaba consistente con la convocatoria diseñada para la ceremonia.
El problema surgió cuando la invitación quedó ligada a la posibilidad de un encuentro con Jorge Macri. La resistencia del expresidente a compartir ese ámbito con su primo llevó a que interlocutores de ambos sectores intervinieran para que que se concrete su participación.
En el entorno del fundador del PRO no descartan su asistencia. Tampoco hay, hasta ahora, una confirmación de que vaya a concurrir. La incertidumbre persiste a pocos días de la llegada de León XIV a Buenos Aires.












