La desaceleración de la inflación está transformando el mapa financiero argentino. Mientras los ahorristas continúan obteniendo rendimientos por debajo de la suba de precios, las empresas comenzaron a beneficiarse con un abaratamiento del crédito en términos reales. Los consumidores, en cambio, siguen enfrentando costos elevados para financiarse mediante préstamos personales o tarjetas de crédito.
Ese escenario fue respaldado por el Banco Central en el Informe de Política Monetaria (IPOM) del tercer trimestre de 2026, donde la entidad sostuvo que las tasas pasivas continúan siendo negativas en términos reales y afirmó que esa situación “confirma que la política monetaria no restringe la expansión del crédito, del gasto doméstico ni de la actividad económica que planea el sector privado”.
La definición refleja una estrategia explícita: desalentar la inmovilización del ahorro en instrumentos tradicionales y favorecer una expansión del crédito que acompañe la recuperación económica.
Los depósitos bancarios continúan perdiendo capacidad de compra frente a la inflación, el Gobierno lo interpreta como compatible con la estabilidad macroeconómica
“Las tasas de interés pasivas se mantuvieron negativas en términos reales”, informó el organismo. Es decir, los depósitos bancarios continúan perdiendo capacidad de compra frente a la inflación, un fenómeno que años atrás era considerado una señal de desequilibrio, pero que hoy el Gobierno interpreta como compatible con la estabilidad macroeconómica.
Tres velocidades para las tasas
El panorama completo del sistema financiero es bastante más complejo que el descripto por la evolución de los plazos fijos. En la economía conviven actualmente tres realidades bien diferenciadas:
- La de los ahorristas. Los depósitos tradicionales ofrecen rendimientos inferiores a la inflación, por lo que presentan tasas reales negativas.
- Las empresas. Las líneas comerciales vinculadas al capital de trabajo, especialmente el descuento de documentos y otros instrumentos de financiamiento corporativo, redujeron significativamente su costo real gracias a la combinación de inflación descendente y tasas nominales más estables.
- Las familias. Aunque el costo financiero de los préstamos personales y de las financiaciones con tarjeta disminuyó respecto de los máximos registrados durante la etapa de alta inflación, ambas líneas continúan exhibiendo tasas reales positivas y considerablemente superiores a las que enfrenta el sector corporativo.
Esta diferencia ayuda a explicar por qué la recuperación del crédito no avanza de manera homogénea.
El crédito empresarial lidera la recuperación
Según el IPOM, el crédito bancario bimonetario al sector privado volvió a expandirse durante el tercer trimestre y creció a una tasa promedio mensual de 0,6% real desestacionalizada.
“Los préstamos destinados a financiar actividades comerciales y los préstamos con garantía real” fueron los segmentos que mostraron una mejor evolución, mientras que “los préstamos al consumo disminuyeron durante el período”, destacó el informe que en conferencia de prensa analizaron Santiago Bausili y Vladimir Werning, presidente y vicepresidente del Banco Central de la República Argentina.
Detrás de esa dinámica aparece el impacto de las tasas reales. Para muchas compañías, financiar capital de trabajo o adelantar inversiones resulta hoy considerablemente más atractivo que meses atrás.
Para muchas compañías, financiar capital de trabajo o adelantar inversiones resulta hoy considerablemente más atractivo que meses atrás
El Banco Central también destacó que los préstamos en moneda extranjera continúan mostrando un crecimiento sostenido y anticipó que la ampliación de los destinos habilitados para el crédito en dólares permitirá canalizar una mayor porción del ahorro privado hacia la inversión.
“La ampliación de los destinos admitidos para el crédito bancario en dólares al sector privado también contribuirá a profundizar la intermediación financiera”, sostuvo la autoridad monetaria.
El consumidor todavía no despega
La situación es diferente en los hogares. A pesar de que la inflación se desaceleró de manera significativa respecto de los niveles observados en años anteriores, los costos de financiamiento para consumo continúan siendo elevados.
Los préstamos personales y especialmente los saldos financiados con tarjetas de crédito siguen mostrando tasas de interés que superan ampliamente la inflación proyectada, lo que limita la expansión del crédito destinado a las familias.
Esa realidad aparece reflejada en los propios datos del Banco Central, que muestran una caída de los préstamos al consumo durante el tercer trimestre, incluso mientras avanzan otras líneas crediticias.
La diferencia resulta relevante porque el financiamiento al consumo suele actuar como uno de los principales motores de la demanda interna, especialmente en bienes durables.
Inflación, dólar y confianza
La apuesta oficial se apoya además en un contexto de relativa estabilidad cambiaria. A diferencia de otros períodos en los que las tasas reales negativas incentivaban una rápida dolarización de carteras, la estabilidad observada tanto en el mercado oficial como en los segmentos libres redujo esa presión. Eso permitió que el Banco Central priorizara la expansión del crédito sobre la protección del rendimiento de los depósitos.
El escenario también encuentra respaldo en otros indicadores.
Durante el tercer trimestre mejoró el Índice de Confianza del Consumidor elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella, una señal de que los hogares perciben un contexto económico más favorable.
Al mismo tiempo, los indicadores de actividad económica continuaron mostrando avances mensuales, en línea con la recuperación reflejada por el EMAE.
Para el Banco Central, esa combinación de inflación en descenso, confianza en recuperación y mayor actividad constituye el marco adecuado para sostener la expansión del crédito.
Menos mora, más préstamos
Otro dato que fortaleció el diagnóstico oficial fue la evolución de la calidad de la cartera bancaria.
“El indicador de irregularidad del crédito bancario al sector privado se estabilizó en torno al 7,7% durante los últimos tres meses y mostró indicios de haber alcanzado su pico”, destacó el informe. “Esta solución de mercado contribuyó a aliviar la carga financiera de los deudores sin restringir el acceso al crédito”, resaltó el organismo.
El nuevo esquema monetario deja una paradoja que resume buena parte de la estrategia económica actual: los ahorristas pierden contra la inflación, las empresas consiguen financiamiento cada vez más barato en términos reales y los consumidores siguen enfrentando costos relativamente elevados para endeudarse.
El Banco Central considera que ese desequilibrio es funcional al proceso de recuperación económica. La apuesta consiste en orientar el ahorro hacia la inversión y el crédito productivo antes que hacia la acumulación financiera.
La consolidación del crecimiento dependerá en gran medida de que el crédito barato que hoy llega a las empresas termine también alcanzando a las familias
La incógnita es cuánto tiempo podrá sostenerse esa brecha. Porque si bien la actividad económica y la confianza de los consumidores comenzaron a mejorar, la consolidación del crecimiento dependerá en gran medida de que el crédito barato que hoy llega a las empresas termine también alcanzando a las familias.
El IPOM concluye: “Con el propósito de contribuir a la aceleración del proceso de normalización, evitando los costos que presenta el riesgo moral, el BCRA ha impulsado diversas políticas y continúa trabajando junto con la Comisión Nacional de Valores (CNV) para reformar el sistema de pagos, de crédito bancario y de mercado de capitales. Las reformas buscan ampliar el acceso y bajar el costo del financiamiento”.
El informe trimestral de la entidad muestra el contraste entre el nivel bajo de las tasas de interés de corto plazo (negativas en términos reales) y el peso de la carga tributaria en el CFT del crédito (que representa casi el 30% del mismo): “Potenciales cambios en la política fiscal resultarían más efectivos para reducir las tasas de interés activas que potenciales cambios en la política monetaria, operando a través de la tasa de interés pasiva. El BCRA se encuentra elaborando iniciativas que expanden el crédito a individuos (ampliación del uso de códigos de descuento para empleados públicos y privados); a comercios (creación de cupones de tarjeta transferibles y negociables); y a empresas (creación de un Sistema Federal de Garantías y cambios aplicables a las SGR)”.












