En una nueva emisión de Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), el presidente del Partido Socialista en la Ciudad de Buenos Aires y subsecretario de Políticas Culturales porteño, Roy Cortina, calificó a la gestión de Javier Milei como «el gobierno más perjudicial de la historia de la democracia argentina» y alertó sobre la destrucción acelerada de la clase media.
Durante la entrevista, el exlegislador advirtió que dos millones de personas de sectores medios cayeron en la pobreza durante el primer semestre de 2026 y planteó la necesidad de dejar de lado las «terceras vías» para construir un amplio frente de salvataje nacional de cara a 2027.
Roy Cortina es un dirigente político ligado al Partido Socialista que actualmente se desempeña como subsecretario de Políticas Culturales de la Ciudad de Buenos Aires. Previamente ejerció como legislador de la Ciudad de Buenos Aires entre 2015 y 2023, llegando a ocupar el cargo de vicepresidente tercero de la Legislatura y presidiendo la Comisión de Cultura. Además, fue diputado nacional entre 2007 y 2015 en representación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en el año 1996 participó de la redacción de la Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Roy, un gusto tenerte acá, un gusto volver a charlar después de bastante tiempo de no cruzarnos. Vos compartiste en las redes la idea de que no hay camino para una tercera vía, porque lo importante es ganarle a Milei. Viniendo de una persona como vos, que has sido constructor todo el tiempo de esas terceras vías, ¿cómo llegás a esta conclusión?
Bueno, por la coyuntura y por el fondo de la cuestión. Efectivamente, como usted plantea, nosotros los socialistas tenemos una larga experiencia de construcción de terceros espacios: algunos que han tenido éxito —como, por ejemplo, los que han gobernado la provincia de Santa Fe o aquí en la propia Ciudad de Buenos Aires— y otros que han fracasado electoralmente. Ahora, la realidad es completamente distinta y el socialismo puede hacer las dos cosas: siempre fortalecer un tercer espacio de ideas progresistas que sostenga una idea que todavía no ha prendido en la Argentina, porque no ha gobernado —o sea, que tiene una posibilidad—, que es la idea socialdemócrata. Pero tenemos un problema: el país está gobernado por el que yo juzgo el gobierno más perjudicial de la historia de la democracia argentina. O sea, estoy excluyendo a las dictaduras, pero creo que este es el gobierno más perjudicial de la historia del país, porque quiere convertir al país en un enclave económico, porque quiere construir una sociedad —como se está pensando en muchos movimientos de ultraderecha que hay en el mundo y que ya están en el poder o que están al acecho— de 70 y 30, en donde se elimine drásticamente la existencia de la clase media, como lo está haciendo el gobierno de Milei. Y nosotros vamos camino a una catástrofe; una catástrofe que ya se está construyendo en estos tres o cuatro años, y cuatro años más significarían que, para revertir esa situación del país, necesitaríamos décadas. Entonces, a mí me preguntan: «¿Con qué programa hay que ganarle a Milei?». Yo incluso me anticipo a lo que usted pueda decir: «¿Vale la pena juntar todo para ganarle? ¿Eso no ha fracasado en la Argentina?». Bueno, la nitidez del programa está determinada por la emergencia. Esto ha ocurrido a lo largo de la historia en el país, en el nacimiento del país y en muchas partes del mundo. Es menester, democráticamente y con las herramientas de la democracia, frenar este proyecto que es absolutamente perjudicial para nuestro país como Estado-nación, como sociedad y, además, porque pone en peligro, por las tensiones que genera, la propia convivencia democrática. Entonces, yo no sé si eso es posible o no es posible. Me preguntan: «¿Es muy difícil?». Sí, es difícil, pero es el único camino que yo entiendo como necesario. Después, si ese frente logra hacer lo que yo creo que hay que hacer, que es construir un gabinete de unidad nacional, eso va a requerir por lo menos cuatro mandatos presidenciales para que este país pueda salir adelante y ponerse de acuerdo más allá de los vedetismos.
¿Cuatro mandatos presidenciales?
Sí, sí.
Un cuarto de siglo, parece Milei.
No, 16 años. La Argentina los necesita para resolver dos temas que como nación tienen todos los países del mundo: cuál es su propósito en el mundo y su cohesión interna, o sea, el bienestar de la sociedad que cobija ese Estado.
Usted vio, Roy, que no hay ningún lugar donde haya cuatro mandatos consecutivos del mismo partido.
No, no. Pero lo que pasa es que el frente que hay que hacer y el gabinete que hay que hacer no es un gabinete químicamente puro en términos políticos, sino que hay que hacer un gabinete de salvación del país; un gabinete en donde podamos coincidir en cosas básicas, en donde uno pueda destensionar la carga ideológica, propositiva o dogmática que tenga su fuerza política. No puede ser que no nos podamos poner de acuerdo —no digo de hablar de la desigualdad, como a mí me gustaría como socialista—, pero la Argentina es un país que le da de comer a más de 350 millones de personas: no puede haber hambre en la Argentina. Y no puede haber un problema entre radicales, peronistas, socialistas, independientes y progresistas por el que no nos podamos poner de acuerdo. No armar una mesa como se hizo en la época de Alberto Fernández, sino una política pública para fortalecer la desatención que ha tenido estos años la niñez en la Argentina y el hambre. ¿Qué perfil exportador queremos? ¿Cómo agregamos valor en la economía de la Argentina para no seguir exportando solamente productos de la naturaleza? Una cosa de la que, gracias a Dios o a lo que sea, está dotada de estos recursos la Argentina; pero la Argentina, si no produce un desarrollo y algún tipo de industrialización, no va a encontrar su propósito en el mundo.
Santa Fe es el experimento más exitoso del socialismo. ¿Cómo se imagina al socialismo de Santa Fe en 2027? Y de ahí, ¿cómo se imagina una alianza hacia todo el país?
Bueno, eso lo van a tener que resolver los socialistas santafesinos. Yo soy un dirigente nacional y el presidente del partido acá en la Ciudad, pero yo tengo confianza en lo que ha hecho el Partido Socialista en Santa Fe. Usted sabe que se tuvo que reponer, primero, de una larga experiencia de gestión que desgasta y, después, de dos muertes muy dolorosas políticamente y humanamente para el socialismo, como fueron las de Hermes Binner y Miguel Lifschitz. Y, así y todo, en la última elección se constituyó un frente moderado, del centro a la centroizquierda —que la representa el Partido Socialista—, apoyando la candidatura del gobernador Pullaro, pero ganamos en la categoría legislativa.
Javier Milei regresó de España en su cumpleaños y se le juntaron la interna libertaria y el cruce con la Iglesia
Pero usted fíjese que allí también estaba el PRO.
Sí, estaba el PRO también. Sí, sí, sí. Yo no tengo ningún problema en plantear eso, porque lo que yo creo es que en la Argentina hoy el punto de clivaje o la polarización no es «Milei-Cristina» o «Milei-Massa»: es «Milei sí» o «Milei no«. Entonces, yo no tengo ningún problema en que en ese frente de salvataje nacional haya gente del PRO que no comulga con la idea de Milei, como por ejemplo Larreta, como por ejemplo Avelluto. Todavía hay que ver qué es lo que hace Mauricio Macri, qué es lo que hace Jorge Macri; bueno, todos también esperamos esa decisión, porque es una decisión que reconfigura o configura de otra manera el escenario electoral. Mientras tanto, el Partido Socialista está haciendo lo suyo: por supuesto, está tratando de crecer en todo el país, dialoga con todas las fuerzas afines, con los sectores sociales. Es muy importante el rol de la Iglesia hoy en la Argentina, donde hay una continuidad de la idea del Vaticano de seguir con las ideas progresistas de nuestro papa, el papa Francisco. Entonces, el mundo está en peligro, el mundo está previo —ojalá no suceda—, pero tiene todas las condiciones similares o parecidas a principios del siglo XX como para que haya una guerra. Y estamos realmente regalando la capacidad de regulación y de existencia con cierta autonomía del Estado de la Nación Argentina, porque hay un señor que actúa con una sensibilidad cognitiva de un chico de nueve años, al que hay que aclararle que una persona no se muere automáticamente porque no pueda comer el día 20 del mes, y que hay generaciones de argentinos que viven tratando de llegar a fin de mes ya desde antes de este Gobierno. Pero lo que no puede suceder es que pase desapercibido que el actual Presidente es un verdugo de la clase media. En el primer semestre del 2026, Jorge —usted lo sabe muy bien—, dos millones de pobres nuevos no fueron indigentes que pasaron a la pobreza, ni nuevos pobres que salieron de una espora que vino del espacio: esos dos millones de argentinos son clase media que dejaron de ser clase media. Nosotros, porque estamos acostumbrados —junto a los periodistas— en este país que nos tiene tan mal acostumbrados, lamentablemente, a que siempre se está hablando de la pobreza, decimos: «Bueno, dos puntos más de pobres, qué tristeza, qué macana, cómo se resuelve, 500.000…». Pero si el título periodístico fuera al revés y todos los medios se hubieran puesto de acuerdo para decir: «En seis meses, dos millones de argentinos de clase media dejaron de ser clase media y son pobres», es una catástrofe para un país como este. Y van por eso, porque ese es el proyecto: el proyecto del 30-70.
La paradoja económica de Milei: reservas récord pero con la actividad al borde de la recesión técnica
Estoy leyendo un libro muy interesante de Susan Stokes, que es una politóloga norteamericana que estudia comparativamente democracias en el mundo; el libro se llama Los regresores (The Backsliders), y habla de aquellos personajes políticos que, sirviéndose de las instituciones democráticas, llegan al poder y después erosionan la democracia. Y obviamente el componente más importante que buscan esos erosionadores y regresores de derechos es la búsqueda de la desigualdad. Y consideran, Jorge, que la clase media es una anomalía. Sueñan con volver a la Belle Époque: el Estado administrado por los poderosos para cachiporrear cuando es necesario o hay una protesta social; un Estado completamente sin atributos de regulación, excepto en lo que quieren los poderosos. Milei quiere una Argentina chica, una Argentina que tenga una economía de enclaves, una economía exportadora de materias primas; y esa economía es como una isla de ultraproducción desconectada de la macroeconomía general. Entonces, ¿qué es lo que pasa? Que con todos esos eventos y acontecimientos que tienen que hacer estos regresores, lo que buscan es ir contra quien le ha sacado finalmente un plusvalor a la rentabilidad del capitalismo codicioso, que es la clase media. Es la clase media: ellos consideran que es una anomalía. Quieren sociedades del 30-70: 30% de la gente con muy buen pasar, con dignidad, clase media acomodada, millonarios, supermillonarios, ultramillonarios; y, del otro lado, en la Argentina vamos a tener un 34% o 36% de pobreza estructural —o sea, generaciones de argentinos que están en la pobreza y a los que les va a costar muchísimo salir—, pero, al mismo tiempo, clase media en permanente zozobra, clase media empobrecida: 70-30. Y un país acoplado a los designios de los supermillonarios tecnológicos del mundo y a la geopolítica de las superpotencias en una situación, como le decía antes, de preguerra. Es muy peligrosa esta irresponsabilidad que han cometido con el tema de Malvinas, tocando algo que es sagrado, que toca la fibra de todos los argentinos —utilizando un trapo de la Selección, que es una bandera de la Selección, que también es sagrada por la sensibilidad que tenemos los argentinos—, para meter a Estados Unidos en una situación en el Atlántico Sur, con una presidencia y una orientación republicana que tarde o temprano puede llegar a ver en la Patagonia lo que está viendo en el norte en Groenlandia. Entonces, acá hay una serie de irresponsabilidades que hacen realmente peligroso que este Gobierno continúe después de que termine su mandato.
Clarísimo, Roy. Y además lo vemos muy efusivo. Así que, bueno, le agradecemos.
Bueno, muchas gracias.
Le deseamos lo mejor al Partido Socialista y nos mantenemos en contacto.
Gracias por la invitación.
LP








