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    Qué merienda elegir para no llegar con hambre a la noche

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    Qué merienda elegir para no llegar con hambre a la noche

    Sentir hambre después de cenar no siempre responde a una sola causa. La distancia entre el almuerzo y la última comida del día, la composición de las colaciones, el cansancio y ciertos hábitos nocturnos pueden intervenir en esa sensación. En ese contexto, un snack de media tarde con yogur griego natural y frutos rojos puede contribuir a llegar a la noche con mayor saciedad.

    La propuesta se apoya en una combinación simple. El yogur griego aporta proteína y los frutos rojos suman fibra. No se trata de reemplazar una cena completa ni de establecer una fórmula única para todos los casos, sino de elegir una colación que aporte nutrientes y evite que el hambre se acumule durante varias horas.

    Kacie Vavrek, dietista registrada del Centro Médico Wexner de la Universidad Estatal de Ohio, explicó que incorporar pequeños snacks entre comidas puede evitar llegar a un nivel de hambre extremo. La especialista aconsejó incluir proteína en esas colaciones y priorizar alimentos con fibra, como frutas y vegetales, porque su digestión es más lenta que la de las opciones con azúcar o harinas refinadas.

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    El yogur griego y los frutos rojos reúnen proteína y fibra

    El yogur griego natural puede utilizarse como base de una merienda de media tarde por su aporte de proteína. Los frutos rojos, entre ellos arándanos, frambuesas, moras y frutillas, agregan fibra y sabor sin depender de endulzantes añadidos. La elección de una variedad natural permite controlar el contenido de azúcar agregado, que puede variar entre los productos saborizados.

    La Clínica Cleveland propuso una preparación con tres cuartos de taza de yogur griego bajo en grasa, canela y media taza de arándanos o mango fresco o congelado. Anna Taylor, dietista registrada de esa institución, señaló que los carbohidratos se absorben con mayor rapidez, mientras que la proteína y las grasas lo hacen más lentamente. Por eso, combinar un carbohidrato rico en fibra con proteína magra o grasas saludables puede prolongar la sensación de plenitud.

    Una porción de yogur griego con fruta no garantiza que desaparezcan todos los antojos nocturnos, pero ofrece una alternativa más completa que una colación compuesta solo por alimentos dulces, galletas o snacks salados. La cantidad adecuada depende del resto de las comidas, de la actividad física y de las necesidades de cada persona.

    La merienda planificada puede ordenar el intervalo hasta la cena

    La utilidad de una colación de media tarde depende también de cuándo se consume. Si el lapso entre el almuerzo y la cena se extiende durante varias horas, una merienda planificada puede evitar que el apetito llegue a un punto difícil de manejar. La Asociación Estadounidense del Corazón recomienda organizar las colaciones con un carbohidrato complejo, una fuente de proteína magra, grasas saludables y fibra.

    Entre las combinaciones sugeridas por esa entidad figuran tostadas integrales con mantequilla de maní o almendras, galletas integrales con pescado en conserva y tomates cherry con hummus. Frutas, vegetales, frutos secos y yogur bajo en grasa también aparecen entre las opciones para el tiempo entre comidas. El criterio central es que la colación aporte saciedad y no sea solo una respuesta automática a la disponibilidad de comida.

    Vavrek advirtió en Ohio State Health que esperar hasta estar demasiado hambriento puede aumentar el deseo de productos que se digieren rápido. En cambio, establecer una rutina de comidas y snacks puede aportar previsibilidad, sobre todo en jornadas de trabajo extensas o cuando la cena se retrasa.

    El sueño y la rutina también pueden influir en el apetito nocturno

    No todas las ganas de comer después de cenar indican una necesidad física de alimentos. Harvard Health señaló que el aburrimiento y la ansiedad pueden impulsar el consumo nocturno, aun sin hambre. La institución sugiere diferenciar esa situación de una necesidad fisiológica antes de buscar un snack adicional.

    La misma publicación indicó que, tras una cena equilibrada consumida alrededor de las 18 o las 19, la digestión puede llevar cerca de cuatro horas. Si al acercarse la hora de dormir persiste el hambre, Harvard Health menciona porciones pequeñas de alimentos con proteína, como un huevo duro, queso o yogur, además de fruta.

    La relación entre sueño insuficiente y consumo nocturno fue evaluada en un estudio de 36 adultos sanos, publicado en 2019 en Current Biology, una revista científica internacional dedicada a la investigación en biología. La investigación comparó durante dos semanas distintos patrones de descanso en un laboratorio del sueño. Las personas con restricción de sueño consumieron más energía después de cenar y presentaron una menor sensibilidad a la insulina. El estudio no evaluó el yogur ni los frutos rojos, sino el vínculo entre la falta de sueño, la ingesta nocturna y parámetros metabólicos.

    Cuando el hambre nocturna es frecuente, intensa o aparece junto con cambios involuntarios de peso, molestias digestivas o una relación difícil con la comida, corresponde consultar a un profesional de la salud. La elección de un snack puede ser útil para ordenar la tarde, pero no reemplaza una evaluación individual cuando hay síntomas persistentes.

    Fuente: Infobae — Salud — ver publicación original.

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