El Gobierno británico lanzó una campaña para que los hogares puedan afrontar al menos 72 horas sin servicios esenciales. La recomendación incluye almacenar agua potable, alimentos que no requieran cocción, medicamentos, una radio a pilas y dinero en efectivo. En Estados Unidos, el Departamento de Defensa impulsa un programa para que las principales bases militares puedan generar su propia electricidad y mantener sus operaciones ante posibles ataques o interrupciones de la red civil.
En Infobae al Mediodía, el analista internacional Andrei Serbin Pont explicó el alcance de estas iniciativas y su relación con los riesgos que enfrentan las infraestructuras críticas, desde los fenómenos meteorológicos extremos hasta los ciberataques y los sabotajes.
Qué debe tener un kit de emergencia para tres días
La campaña británica Be Ready recomienda disponer de agua embotellada, alimentos no perecederos, una linterna con baterías de repuesto, una radio a pilas o de cuerda, un cargador portátil, medicamentos esenciales y efectivo. También incluye elementos de higiene, documentación importante y provisiones específicas para bebés y mascotas.
La guía establece una reserva de tres litros de agua potable por persona por día. Para una familia de cuatro integrantes, eso equivale a 36 litros para tres días, sin contar el agua adicional que pueda necesitarse para cocinar y mantener la higiene.
Serbin Pont advirtió que un corte de electricidad puede afectar otros servicios básicos. En los edificios, por ejemplo, la interrupción del suministro puede detener las bombas que llevan agua a los tanques y dejar sin abastecimiento a los departamentos.
El analista también destacó la importancia de prever las necesidades médicas de cada integrante del hogar. Una interrupción del transporte o de la actividad comercial puede dificultar el acceso a las farmacias, mientras que la falta de conexión a internet y de señal móvil puede limitar el acceso a la información. En ese escenario, una radio independiente de las redes de telecomunicaciones permite seguir las comunicaciones oficiales.
Europa refuerza la preparación ante posibles crisis
El Reino Unido se sumó a otros países europeos que promueven medidas de preparación doméstica. En marzo de 2025, la Comisión Europea presentó su Estrategia de Preparación de la Unión, que plantea como objetivo que la población pueda mantenerse por sus propios medios durante al menos 72 horas ante una emergencia.
Suecia, por su parte, distribuyó en noviembre de 2024 un folleto con recomendaciones para actuar ante una crisis o una eventual guerra. Las iniciativas europeas contemplan distintos escenarios, desde fenómenos meteorológicos extremos hasta ataques informáticos e interrupciones de servicios esenciales.
Serbin Pont vinculó parte de estas medidas con el escenario de seguridad europeo y la posibilidad de que las infraestructuras civiles sean objeto de ataques. “Cuando hablamos de Europa muchas veces estamos hablando de que se encuentra en un contexto de guerra híbrida”, sostuvo.
El concepto comprende acciones que pueden combinar ciberataques, sabotajes, desinformación y operaciones militares. Una interrupción de las redes eléctricas o de los sistemas de comunicaciones puede afectar a la población y comprometer el funcionamiento de servicios públicos y actividades económicas.
La preparación civil también contempla emergencias sin relación con un conflicto armado. Las inundaciones y las tormentas severas pueden provocar cortes de electricidad, problemas de abastecimiento y dificultades para acceder a bienes esenciales.
Estados Unidos busca que sus bases militares operen sin depender de la red eléctrica
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, presentó el programa FORTRESS America para reforzar la capacidad de respuesta militar ante posibles interrupciones de servicios y amenazas contra infraestructuras estratégicas.
Una de las medidas centrales es que las principales instalaciones militares del país generen su propia electricidad, independientemente de la red civil. El programa también contempla reforzar las cadenas de suministro, crear reservas estratégicas de recursos esenciales y proteger las instalaciones frente a ciberataques, sabotajes y drones.
El objetivo es evitar que una interrupción eléctrica comprometa las operaciones militares. Para mantener su capacidad operativa, las bases necesitan garantizar el suministro de energía y disponer de combustible, medicamentos, municiones y otros recursos esenciales.
La iniciativa responde a la posibilidad de que un adversario intente afectar la infraestructura civil para debilitar la capacidad de respuesta estadounidense. Según explicó Hegseth al presentar el programa, la intención es que las instalaciones militares puedan continuar funcionando incluso si un ataque deja fuera de servicio la red eléctrica.
Las medidas británicas y estadounidenses tienen alcances diferentes: mientras el Reino Unido busca que los hogares puedan cubrir sus necesidades básicas durante los primeros días de una emergencia, Estados Unidos pretende garantizar la continuidad operativa de sus instalaciones militares ante posibles interrupciones de servicios.
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Fuente: Infobae — Internacionales — ver publicación original.












