Luego de cerrar 25 sucursales y despedir a 150 empleados, la cadena de panaderías Pandanés pidió la quiebra, alegando una sostenida caída del consumo, el sobredimensionamiento de su estructura y el constante incremento de los costos. Sin embargo, la Justicia rechazó la solicitud y ordenó iniciar un procedimiento de salvataje empresario, con el objetivo de encontrar una alternativa que permita evitar la liquidación de la compañía. Mientras tanto, los trabajadores siguen sin respuestas. La decisión fue adoptada por el juez Pablo Frick, a cargo del Juzgado Comercial N.º 15, quien dispuso la apertura de un registro por cinco días para que los acreedores, eventuales cooperativas y otros terceros interesados puedan inscribirse con el propósito de adquirir las cuotas sociales de la firma y formular propuestas de acuerdo preventivo.
Tras cerrar sus 25 locales y despedir a 150 empleados, Pandanés pidió su quiebra pero la Justicia la rechazó








