Durante el confinamiento por la pandemia, Vivien He, una estudiante de secundaria de California, dedicó su tiempo libre a construir un sismógrafo. Con un presupuesto inferior a 100 dólares, aprendió electrónica y programación por su cuenta, soldó los componentes y diseñó el dispositivo. El resultado fue un detector sísmico compacto que logró registrar terremotos en el área de Los Ángeles. El aparato, del tamaño aproximado de un cubo de Rubik y protegido por una carcasa transparente de acrílico, se puso a prueba muy pronto: un día después de que He terminara de montarlo, ocurrió un terremoto en Los Ángeles. La onda registrada por el dispositivo casero coincidió con la de una estación del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), según el relato sobre el proyecto. El sismógrafo utiliza un geófono para captar el movimiento del suelo. Luego, la electrónica y el software convierten esa señal en una onda digital.
Una joven de 17 años creó un detector de terremotos con solo 100 dólares y funciona en Los Ángeles








