Los investigadores identificaron el brote de peste humana más antiguo conocido, ocurrido hace unos 5.500 años cerca del lago Baikal, en el sureste de Siberia, y apuntaron a las marmotas locales como posible vía de contagio para grupos de cazadores-recolectores que manipulaban estos animales. El análisis, publicado en la revista científica Nature y divulgado por National Geographic, halló rastros de la bacteria Yersinia pestis en los restos de 18 personas enterradas en cementerios de la región. El equipo internacional, dirigido por Ruairidh Macleod, de la Universidad de Oxford, vinculó el episodio con la convivencia y el aprovechamiento de marmotas por parte de las poblaciones de aquel período. La hipótesis se apoya en hallazgos arqueológicos de tumbas contemporáneas al brote difundidos por Journal of Ethnobiology. Allí aparecieron cientos de incisivos de marmota, dientes largos y curvos que habrían sido usados como adornos y depositados junto a los muertos.
Fuente: Infobae — Internacionales — ver publicación original.








