Los frailecillos de colonias del Atlántico norte y otras zonas costeras enfrentan amenazas por el calentamiento de los océanos y las tormentas, aunque el seguimiento tecnológico y las medidas de conservación abren perspectivas para su recuperación. Según el análisis publicado por The Guardian, estas aves, reconocibles por su pico colorido, pasaron de ser explotadas por las personas para obtener alimento y plumas a convertirse en una especie apreciada por millones. El historiador ambiental Rob Lambert definió ese cambio como el paso “del uso al disfrute”. Sin embargo, el aumento de la temperatura marina, la contaminación y los fenómenos meteorológicos extremos exponen a estos animales a la crisis climática. El riesgo alcanza a cerca de 11.000 especies, con un impacto particular en las que dependen de los peces.
Fuente: Infobae — Internacionales — ver publicación original.








