Italia y Francia reforzaron esta semana sus dispositivos de seguridad con tropas y miles de policías ante una ola de protestas violentas por el costo de vida que derivó en saqueos, incendios y enfrentamientos en varias ciudades europeas. El Gobierno de Giorgia Meloni aprobó el envío de 500 militares a Milán, mientras que el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, prometió un despliegue “masivo” de agentes para la nueva jornada de movilizaciones prevista para el sábado. Las protestas, motivadas principalmente por la suba de combustibles y el encarecimiento de la vida, se extendieron también a Bélgica y Albania, en un contexto de tensión política previo a elecciones en ambos países europeos.
Fuente: Infobae — Internacionales — ver publicación original.








