Hasta 12.000 ciudadanos norcoreanos que trabajan en una planta rusa de fabricación de drones son víctimas de “graves violaciones de derechos humanos y trata de personas”, según un informe publicado por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) y el Instituto George W. Bush. El documento sitúa el foco en el complejo de Alabuga, en la localidad rusa de Yelabuga, república de Tartaristán, donde convergen los intereses de Rusia, Corea del Norte, China e Irán. Según el informe, la invasión a gran escala de Ucrania lanzada por Rusia en febrero de 2022 generó una demanda de drones que Moscú no podía satisfacer por sí sola. La respuesta fue un acuerdo para fabricar en suelo ruso el modelo Shahed, de diseño iraní, lo que derivó en la creciente mano de obra que hoy sostiene la fábrica de Alabuga.
Fuente: Infobae — Internacionales — ver publicación original.








