Una receta fácil, económica y sin harina para resolver la cena con pocos ingredientes. Este pastel de espinaca lleva huevos y queso, queda cremoso por dentro y dorado por fuera. El paso a paso para prepararlo.
Si buscás una cena fácil, liviana y sin harina, esta receta con espinaca, huevos y queso puede convertirse en una de tus favoritas. Se prepara con pocos ingredientes, no necesita masa ni crema de leche y tiene una textura suave por dentro, con una irresistible cubierta gratinada.
La propuesta, difundida por el diario Los Andes, es ideal para esos días en los que no hay demasiado tiempo para cocinar, pero queremos disfrutar de algo casero y sabroso. Con un atado de espinaca, dos huevos y un poco de queso, se puede preparar un pastel al horno que rinde dos porciones livianas y combina muy bien con una ensalada fresca.
No hace falta agregar harina, leche ni crema. La combinación de los huevos con la humedad natural de la espinaca permite conseguir una textura tierna, mientras que el queso aporta sabor y una cubierta dorada.
Lavá muy bien las hojas, retirales los tallos más gruesos y colocalas en una olla con el agua que conservan del lavado. Cocinalas durante unos minutos, hasta que reduzcan su volumen.
Este es uno de los secretos más importantes de la receta. Una vez cocida, dejá entibiar la espinaca y presionala suavemente para eliminar el exceso de agua. Después, picala con un cuchillo.
En un recipiente, batí los dos huevos y agregá la espinaca picada. Condimentá con sal, pimienta y una pizca de nuez moscada. Incorporá la mitad del queso cortado en pequeños cubos.
Aceitá una fuente pequeña, de aproximadamente 16 a 18 centímetros, y volcá la preparación. Distribuí el resto del queso sobre la superficie.
Llevá a horno precalentado a 180°C durante 20 a 30 minutos, hasta que la preparación esté firme en el centro y el queso comience a dorarse.
Si querés una superficie más crocante, podés utilizar la función de gratinado durante los últimos minutos.
Retirá del horno y dejá descansar unos cinco minutos antes de cortar. Esto ayudará a que el pastel conserve su forma y resulte más fácil de servir.
La clave de esta preparación está en escurrir correctamente la espinaca antes de mezclarla con los huevos.
Si la verdura conserva demasiada agua, el pastel puede quedar líquido y perder consistencia. Por eso, después de cocinarla, conviene presionarla suavemente en un colador hasta eliminar la mayor cantidad posible de líquido.
También es importante utilizar una fuente pequeña, para que la mezcla tenga un espesor uniforme y se cocine de manera pareja.
El centro debe quedar completamente cuajado, aunque conserve una textura tierna y húmeda. Como referencia de seguridad alimentaria, las preparaciones con huevo deben alcanzar aproximadamente 71°C en su interior.
Este pastel de espinaca es una opción práctica para incorporar verduras y proteínas a la alimentación cotidiana.
Se puede acompañar con una ensalada de tomates y zanahoria, vegetales asados o una porción de arroz integral, según las preferencias y necesidades de cada persona.
También admite algunas variantes: se le puede agregar cebolla previamente salteada, champiñones o un poco de queso rallado para intensificar el sabor.
Lo mejor de esta receta es su versatilidad: se puede preparar para una cena rápida, llevar al trabajo al día siguiente o servir como guarnición de otros platos.
Con ingredientes sencillos y sin necesidad de preparar una masa, este pastel de espinaca gratinado demuestra que una comida casera puede ser fácil, rica y económica.
Fuente: Diario Río Negro — Regionales — ver publicación original.












