El olor a grafito y el sonido de las hojas al pasar solían ser la banda sonora inconfundible de cualquier estudio de diseño. Durante décadas, las mesas de los creativos estuvieron dominadas por montañas de libretas, marcadores desgastados, libretas de recortes y gomas de borrar. Era un ecosistema enteramente táctil, nostálgico, pero también físicamente limitante y poco amigable con la preservación del medio ambiente. Hoy, ese paisaje de papelería abarrotada empieza a desvanecerse silenciosamente para dar paso a escritorios despejados, donde un solo rectángulo de cristal encierra las herramientas de todo un taller. La diseñadora gráfica peruana, Abril Belmonte, en declaraciones a Infobae, demostró ser consciente de esta realidad. Ya no busca su viejo cuaderno cuando llega la inspiración: ahora sus manos se deslizan sobre una pantalla con un lápiz digital que no requiere tajador.
El fin de la libreta de bocetos: la evolución tecnológica que jubilaría al papel en el diseño gráfico








