El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, negó que el gobierno de Donald Trump haya intervenido «directamente» en los preparativos de la salida de Flávio Bolsonaro de Brasil, aunque confirmó que Washington autorizó su ingreso al país.
“Ya disponía de un visado, y el presidente tomó la decisión de permitirle entrar al país”, explicó Rubio durante una conferencia de prensa en Atlanta, Georgia. Sus declaraciones fueron realizadas en el marco de una reunión de dos días con los ministros de Relaciones Exteriores del G20, según informó la prensa internacional.
El funcionario estadounidense aclaró que “el Gobierno de EEUU no participó directamente” en los preparativos que el legislador llevó adelante para abandonar territorio brasileño y diferenció la autorización de ingreso de una eventual coordinación de su traslado.
Por otro lado, Rubio evitó pronunciarse sobre las denuncias del senador brasileño sobre un presunto fraude electoral de Lula Da Silva. En sus declaraciones, el secretario de Estado se limitó solamente a explicar la actuación de Washington en el ingreso al país del excandidato presidencial.
Después de arribar a Estados Unidos, Flávio Bolsonaro reapareció en Instagram con una transmisión de aproximadamente 20 minutos. Allí aseguró que su decisión de abandonar Brasil no respondía a una señal de debilidad y denunció una persecución política en su contra.
El senador contó que resolvió dejar el país después de conversar con su esposa, Fernanda Bolsonaro. También agradeció a sus seguidores por los cerca de 60 millones de votos que aseguró haber recibido en las elecciones.
“Esto me da mucha fuerza, mucha lucidez e incluso más valor para afrontar lo que sea necesario, para rescatar y salvar a nuestro país, para volver a presentarme a la presidencia. No me refiero a 2030, no, me refiero a antes”, sostuvo durante la transmisión.
Bolsonaro apuntó contra el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), a quien acusó de utilizar recursos estatales durante la campaña electoral. Entre los ejemplos mencionó el aumento del monto de la Bolsa Familia antes de los comicios.
La Cancillería brasileña convocó a María Emilia Cortés, encargada de negocios de la embajada argentina en Brasilia, para solicitar información sobre una posible participación de funcionarios del gobierno de Javier Milei en el traslado.
La reunión se realizó con João Marcelo Galvão de Queiroz, responsable del Departamento de Mercosur de Itamaraty. Según fuentes diplomáticas brasileñas, fue un procedimiento para reunir información y no tuvo carácter de reprimenda ni constituyó una protesta formal.
Desde la Casa Rosada sostuvieron que Bolsonaro ingresó sin restricciones registradas en los sistemas migratorios argentinos ni alertas internacionales. El jefe de Gabinete, Diego Santilli, afirmó que esa condición permitió su entrada al territorio nacional.
El episodio se produjo en un escenario de relaciones diplomáticas deterioradas entre Argentina y Brasil. Desde agosto, ambos países mantienen sus vínculos a nivel de encargados de negocios, tras la salida de los embajadores Julio Bitelli, por Brasil, y Daniel Raimondi, por Argentina.
Fuente: Diario Río Negro — Regionales — ver publicación original.












