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    “Me siento privado de practicar mi cultura”: la Justicia australiana le negó una comida tradicional a un asesino y su reclamo generó controversia

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    “Me siento privado de practicar mi cultura”: la Justicia australiana le negó una comida tradicional a un asesino y su reclamo generó controversia

    Un condenado a cadena perpetua en Australia perdió su batalla judicial para que le permitieran comer Vegemite en la cárcel, una pasta untable oscura y salada fabricada a base de levadura de cerveza que es considerada un símbolo nacional de ese país. Andre McKechnie, de 55 años, argumentó ante la Corte Suprema de Victoria que negarle acceso a ese alimento violaba su derecho a disfrutar de su identidad como ciudadano australiano, pero la justicia determinó que un preso no posee ese tipo de prerrogativa.

    El caso, recogido por ABC News Australia, acaparó la atención internacional por lo insólito de la demanda. McKechnie cumple su sentencia en el penal de máxima seguridad de Barwon, cerca de Melbourne, tras apuñalar hasta la muerte a un promotor inmobiliario en Queensland durante la década de 1990.

    La jueza Claire Harris reconoció que el veto restringía los derechos culturales del recluso, pero concluyó que la medida resultaba necesaria para garantizar la seguridad dentro del sistema penitenciario.

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    El Vegemite lleva vetado en las cárceles de Victoria desde 2006

    La restricción sobre el célebre untable alcanza a los 12 centros correccionales de la jurisdicción y se mantiene vigente desde hace dos décadas. Funcionarios de Corrections Victoria —el organismo que administra las prisiones— explicaron durante la audiencia de julio que el producto fue retirado porque su olor penetrante puede confundir a los perros rastreadores entrenados para identificar narcóticos. También sostuvieron que la pasta podría emplearse en la elaboración clandestina de bebidas alcohólicas.

    Kevin White, gerente del departamento correccional, declaró que “cualquier sustancia con un aroma tan intenso distrae a los canes e interfiere con su capacidad para localizar drogas ilícitas”. Citó además estudios públicos que señalan que el preparado podría acelerar la fermentación de cerveza artesanal. La medida no es exclusiva de Victoria: Queensland, Australia Meridional y Tasmania aplican normas similares en sus establecimientos de detención.

    McKechnie, que se representó a sí mismo en el juicio, contrarrestó esos argumentos con un dato puntual. Indicó que en el vecino territorio de Nueva Gales del Sur algunos internos pueden adquirir el condimento sin limitaciones, lo que a su entender demuestra la existencia de “medios menos restrictivos razonablemente disponibles” para los mismos objetivos de control.

    El recluso vinculó el Vegemite con sus primeros recuerdos familiares

    Para sostener su reclamo, el condenado presentó evidencias de diversa índole. Citó un artículo de 2003 de la revista gastronómica Gastronomica, basado en un estudio de la Universidad de Queensland de 1995, que determinó que la popular pasta “puede ser el mejor predictor de identidad nacional de cualquier alimento en el mundo”. Asimismo, recordó que el Comité Olímpico Australiano levantó la prohibición de importar ese producto antes de los Juegos de Beijing 2008.

    “Sin poder consumir Vegemite, me siento privado de practicar mi cultura australiana, triste y desconectado de mi familia y mi comunidad”, expresó ante el tribunal. En otro tramo de su defensa, exhibió una nota periodística de 2017 que relataba cómo canes policiales lograron olfatear estupefacientes que un hombre intentó disimular con el aroma del untable en un festival de música. Según McKechnie, ese episodio desmentía la teoría de que la pasta confunde a los animales de rastreo.

    La magistrada consideró que la falta de Vegemite no causa el sufrimiento del interno

    Harris desestimó todos los planteos. Señaló que el demandante no aportó elementos suficientes para demostrar que el alimento no interfiere con los operativos antinarcóticos. “Resulta difícil aceptar que la ausencia de Vegemite, y no su encarcelamiento, sea una razón significativa de su tristeza y desconexión”, afirmó en su resolución de 47 páginas. Según la magistrada, la legislación carcelaria no obliga a proveer a los internos comida de importancia cultural para mejorar su bienestar.

    La jueza también indicó que los presos cuentan con otras vías para conectarse con las tradiciones australianas, como escuchar música local, leer autores del país o ingerir productos que no figuren en la lista de artículos restringidos. McKechnie, que profesa la fe judía, recibe actualmente una ensalada preenvasada en el almuerzo y una cena caliente kosher.

    El Departamento de Justicia y Seguridad Comunitaria celebró la decisión judicial. “Garantizar la protección del personal y los reclusos es nuestra máxima prioridad”, indicó un vocero. El Vegemite, inventado en Melbourne en 1923 como alternativa a la pasta británica Marmite, se encuentra presente en más del 80% de los hogares australianos.

    Fuente: Infobae — Internacionales — ver publicación original.

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