La ley de Tierras -es decir, la vigencia o no de los límites para la venta a extranjeros- aceleró una decisión de la Corte Suprema que de momento mantiene las restricciones, obligó al Gobierno a encarar una negociación que va a contramano de su posición inicial y volvió a tensar la cuerda en Diputados. ¿Qué pasó para que esta cuestión tenga ahora el impacto que no tuvo su inclusión en el mega DNU inaugural de la gestión de Javier Milei? Y más acá en tiempo, ¿qué ocurrió para que el tema de la extranjerización estallara en el Senado cuando intentaron colarlo en el proyecto de ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada? La respuesta más razonable sería esta: se produjo un cambio de clima social que registraron -cada uno a su tiempo- la cúpula de la Justicia, Olivos y el Congreso.
Mensaje de la ley de Tierras: un cambio de clima social que sacude a los tres poderes del Estado








