El consultor político Augusto Reina analizó la creciente apatía política de los argentinos, la pérdida de identificación partidaria y la crisis de confianza en las instituciones.
La política argentina atraviesa un momento de creciente distancia con la sociedad. Según un estudio del Observatorio Pulsar de la Universidad de Buenos Aires (UBA), el 63% de los argentinos manifiesta tener poco o ningún interés por la política, mientras que el 42% no se identifica con ningún partido político. Los datos reflejan un escenario de apatía y desafección partidaria que plantea un desafío para las fuerzas políticas de cara al próximo año electoral.
En una entrevista en Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), el director del Observatorio Pulsar, Augusto Reina, analizó los resultados de las últimas mediciones y advirtió sobre la pérdida de identificación con los partidos tradicionales. Además, explicó por qué el desinterés por la política partidaria no implica necesariamente una sociedad sin posiciones ni voluntad de debatir sobre los principales temas de la agenda pública.
Augusto Reina es licenciado en Ciencia Política por la Universidad del Salvador y magíster en Ciencia Política y Sociología por FLACSO Argentina. Actualmente avanza en su doctorado en la Universidad Complutense de Madrid. Es director de 2R, una firma especializada en investigación y comunicación estratégica que brinda asesoramiento a gobiernos, partidos políticos y campañas en la Argentina y diversos países de Latinoamérica. Además, ejerce como director del Observatorio Pulsar, un programa de investigación de la Universidad de Buenos Aires (UBA) especializado en el estudio de la opinión pública, las creencias sociales y los debates presidenciales.
Augusto, bienvenido a Modo Fontevecchia, acá te saluda Agustino Fontevecchia ¿Cómo estás?
¿Cómo andas, Agustino? ¿Bien?
Bien, che. Un gusto tenerte al aire. Que, obviamente, los temas hoy son varios y diversos, pero creo que algo que vos venías planteando. Recién miraba un poco tus tuits de los últimos meses y aparece el crecimiento de una especie de apatía, de una falta de interés por lo que tiene que ver con la política. ¿Querés contarnos un poco qué es lo que están viendo sus estudios?
Sí, nosotros, desde el Observatorio Pulsar de la UBA, hace varios años que hacemos diferentes preguntas sobre el interés y la distancia con la política. Lo que nos encontramos en el último estudio es particularmente interesante: el 63% de la sociedad argentina dice que le interesa poco y nada la política. Si nos vamos hacia atrás, no es posible encontrar un momento más alto en la serie histórica. Algo más o menos similar, con cierta distancia, vemos en 2023, que es, esencialmente, el clima y el contexto que le dio augurio a Javier Milei, el presidente outsider que tenía distancias con la política y criticaba a la casta. Después eso fue mermando en los primeros años de gobierno de Milei y hoy tiene un nuevo pico, que coincide con otra variable particularmente interesante en este estudio: el porcentaje de la sociedad argentina que no se identifica con ningún partido político. Una vez más, lo que pasaba con esa serie es que, al comienzo del gobierno de Javier Milei, en la campaña de 2023, ese número era del 37% de la sociedad argentina. Eso fue cayendo a medida que avanzó el gobierno de Milei y este año tiene un nuevo pico, en torno al 42%. Entonces, son dos datos que, atados, nos muestran dos cosas. Primero, una distancia muy marcada con la política partidaria. Más allá de la política, hay una distancia muy sostenida con los partidos políticos. Que el ninguno sea la principal identidad política en la Argentina es bastante sintomático y presente. Está claro que también hay algo del clima preelectoral, que es bastante difícil de marcar de cara al año que viene: una política, un conjunto de partidos que le hablan y que tratan de interpelar a una sociedad a la que no le interesa hablar de ese tema. Es difícil, como telón de fondo para el año electoral, y desde ya que es un desafío enorme para la mayoría de los partidos políticos.
Ahora, ¿es una tendencia quizá general o global? La caída en la confianza en las instituciones democráticas, la caída en la ponderación de los medios de comunicación. Nosotros, los periodistas, estamos bastante mal vistos en muchos lugares del mundo y cada vez peor. Y la misma caída en la ponderación de los actores políticos. Este dato parecería ir en línea con esta crisis de las democracias, para llamarla de alguna manera.
Sí, hay como cierta crisis de la autoridad en diferentes zonas: la autoridad para emitir discursos políticos, la autoridad para emitir discursos noticiosos. Hay una crisis de autoridad que se forma bastante constante en la mayoría de las democracias de la región, incluso a nivel europeo. Cuando vos ves los datos, por ejemplo, del Latinobarómetro, que hace preguntas similares sobre el interés por la política en diferentes países de la región, Argentina sigue siendo, incluso con estos números, una de las sociedades que más interés tienen por la política. Creo que ese fue un rasgo medio preponderante de la sociedad argentina siempre, pero en niveles muy bajos. Entonces, una vez más, Argentina tiene, aparentemente, un poco más de politización que la media latinoamericana, pero la media latinoamericana tendió a caer de forma sostenida. Y esto pasa con la confianza en los partidos políticos, con la confianza en los gobiernos y, como vos mismo decías, con el periodismo. Entonces, parecería que esto no es solamente una crisis de la autoridad política y de la institución política de los partidos, sino que es una crisis que va más allá y que se ramifica. Y, lógicamente, de cara a los años electorales, en el caso del presidente Milei, hay un uso también político de esta crisis, de esta caída en la confianza.
No es lo mismo: una encuesta muestra una diferencia si Kicillof va a un balotaje con Milei o con Bullrich
Sí, y lo vimos en las elecciones de Brasil. Vimos una recuperación muy sustancial de Lula entre la primera y la segunda vuelta, que parecería que, de alguna manera, envalentonó a una parte del electorado. Quizás se podría decir que, en su momento, Milei envalentonó a un grupo de gente con un mensaje un poco antisistema. Vos, desde las mediciones, lo que están viendo, lo que podés medir del humor público, ¿hay causas, hay cosas que pueden envalentonar a la gente? Yo qué sé, viene el Papa ahora, estoy seguro de que va a haber cuatro millones de personas en la calle. Tuvimos a la Selección argentina, obviamente, movilizando masivamente al pueblo. Malvinas fue un caso. ¿Qué estás viendo?
Creo que es interesante el punto porque hay incentivos positivos y negativos. En el caso de Brasil, que lo señalabas, pasan dos cosas en paralelo. Primero, en la primera elección hubo un nivel de participación bajo. Después, como vos decías muy bien, se envalentonó una gran parte del electorado, probablemente por un incentivo negativo, que es la posibilidad de que gane y que repita Bolsonaro. En función de eso, hay una movilización y una participación electoral que es récord en la historia de Brasil. Entonces, ahí parecería que hay un incentivo negativo para participar. Y es no tanto, probablemente, por el afecto que me genera Lula, sino esencialmente por el rechazo que me genera la posibilidad de que vuelva a gobernar Bolsonaro. Después están los incentivos positivos, como vos marcabas: el Papa, las Malvinas Argentinas e incluso los temas de debate público. Creo que también son incentivos positivos. Lo que nosotros encontramos en el estudio, que es un poco más amplio, no es que la sociedad sea una sociedad apática. Es una sociedad distante de la política, pero no es una sociedad que no tenga posiciones sobre la cosa pública. Lo que le genera más desinterés es la política partidaria. Si vos preguntás sobre temas, no sé, de libertades individuales, matrimonio igualitario, tenencia de estupefacientes, subrogación de vientres o sobre el rol que el Estado tiene que tener en la economía, ahí hay posiciones políticas. Hay una sociedad que tiene ganas de discutir esos temas. Lo que parecería que genera mayor desinterés es la discusión política partidaria tradicional. Y ahí creo que es un poco…
Augusto te agradezco. Estamos quedando sin tiempo del programa. Me encantaría dialogar un poco más y seguro lo haremos prontamente. Te mando un abrazo.
Un abrazo y que tengan buena semana.
LMM
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