El Senado de Paraguay resolvió este viernes destituir por unanimidad al presidente Santiago Peña al declararlo culpable de mal desempeño de sus funciones en un juicio político. La sesión se realizó sin la presencia del mandatario y concluyó con el voto favorable de los 44 legisladores presentes. Un senador estuvo ausente.
Peña, de 47 años, se convirtió así en el segundo presidente paraguayo elegido democráticamente en ser removido mediante este mecanismo desde la caída de la dictadura de Alfredo Stroessner, en 1989. El antecedente fue el de Fernando Lugo, destituido en junio de 2012.
Tras la decisión del Senado, el vicepresidente Pedro Alliana asumirá la presidencia.
Leé mandatario: La mayoría de los bloques políticos recibirá a León XIV en el Palacio Libertad: los cuatro diputados de izquierda estarán ausentes
El ahora exmandatario había sido convocado personalmente al Congreso, pero decidió no presentarse y delegó su defensa en los abogados Adolfo Ferreiro y Ricardo Preda.
La destitución se produjo en medio de la crisis financiera y política que provocó la intervención de Ueno Bank por parte del Banco Central de Paraguay. La entidad, que contaba con unos 2,9 millones de clientes en un país de 6,1 millones de habitantes, había recibido durante la gestión de Peña importantes sumas de dinero provenientes de organismos públicos. La medida dejó a millones de usuarios sin acceso a sus ahorros y generó preocupación entre los jubilados del Instituto de Previsión Social (IPS).
Durante el proceso, los diputados que llevaron adelante la acusación denunciaron un presunto perjuicio de unos US$1200 millones para el Estado paraguayo por el caso Ueno Bank. También apuntaron contra Peña por sus vínculos con la entidad y lo responsabilizaron por el direccionamiento de fondos públicos hacia el banco.
Uno de los puntos centrales del juicio político fue la situación institucional que enfrentaba el exmandatario. El artículo 189 de la Constitución paraguaya establece que los expresidentes elegidos democráticamente pueden convertirse en senadores vitalicios, con inmunidad parlamentaria, salvo que hayan sido sometidos a un juicio político y declarados culpables. Con la condena, Peña pierde ese beneficio y queda expuesto a eventuales procesos penales sin necesidad de un trámite previo de desafuero.
Antes de la definición del Senado, Peña había anunciado su renuncia a través de un mensaje publicado en su cuenta de X. La dimisión no había sido tratada por el Congreso debido a la falta de quórum. En ese contexto, el mandatario sostuvo que buscaba evitar que su continuidad profundizara la crisis política.
“No quiero que mi presencia sea motivo de mayor división o inestabilidad. Mi responsabilidad es poner al país por encima de mi destino personal”, expresó. También convocó a los paraguayos a trabajar para reconstruir la institucionalidad y recuperar la confianza.












