Un equipo del Laboratorio de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial del MIT (CSAIL) dejó a un agente de inteligencia artificial sin ninguna tarea asignada en una isla virtual durante treinta horas, y el programa respondió construyendo templos, memoriales e inventando sus propios juegos. El experimento, publicado en un documento académico disponible en el repositorio científico arXiv, bautizó al agente como Eko y lo hizo correr sobre Claude Code, el asistente de programación de Anthropic, con el modelo Claude Opus 4.7 como motor de razonamiento. Los investigadores ubicaron a Eko dentro de un cuerpo virtual bípedo con forma de langosta, en una isla de gráficos similares a los de Roblox con bloques móviles, una roca grande, un anillo dorado y una colina llamada “la Aguja”, cuya cima quedaba deliberadamente fuera de su alcance.
Una IA construyó templos y rituales propios tras pasar 30 horas sola en una isla virtual








