El concepto de autocuidado no es nuevo, pero en los últimos años cobró una relevancia creciente, impulsado tanto por cambios culturales como por políticas públicas que buscan promover hábitos más saludables con el objetivo de prevenir el desarrollo de las enfermedades no transmisibles (ENT) asociadas al estilo de vida. Se parte de la premisa que estar bien es más que no estar enfermo: es tener un equilibrio físico, mental y emocional y sostenerlo en el tiempo, lo que generalmente implica la toma de decisiones diarias, pequeñas pero significativas.
De hecho, la implementación de conductas saludables de autocuidado está íntimamente relacionada con la reducción del riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, varios tipos de cáncer, determinadas enfermedades respiratorias, algunas enfermedades cognitivas y de salud mental, entre otras.
Según la OMS, las enfermedades crónicas no transmisibles son la principal causa de discapacidad y mortalidad en el mundo y las acciones más importantes para detener el acelerado aumento de estas condiciones son comportamientos saludables y de autocuidado enfocados en reducir riesgos.
Ventilar los ambientes, no sobrecalefaccionar ambientes, abrigarse de manera adecuada y, sobre todo, quedarse en casa si uno tiene síntomas para no contagiar a otros. Parecen cuestiones obvias, pero no siempre se aplican.
Fuente: Diario Río Negro — Regionales — ver publicación original.












