Con respecto a las agresiones registradas contra periodistas, la periodista, Paula Bistagnino, comentó en Ronda de Investigación (RDI): “Una de cada cuatro personas sufrió una violencia muy grave que implica un ataque personal o un insulto”.
En su columna en Ronda de Investigación (RDI) por +Perfil, la periodista Paula Bistagnino analizó un informe de la revista Anfibia, la Defensoría del Pueblo porteña y el LEDA-UNSAM sobre las agresiones, las amenazas y las condiciones laborales de quienes ejercen el periodismo en Argentina.
El relevamiento aborda distintas formas de violencia contra los trabajadores de prensa, desde los ataques personales y las amenazas hasta la violencia digital. Bistagnino también advirtió sobre el impacto de estas agresiones en el ejercicio profesional y señaló que la precariedad laboral y el pluriempleo forman parte de un escenario que puede favorecer la autocensura y el retiro del debate público.
Violencia contra periodistas: un escenario cada vez más complejo
La investigación reúne entrevistas en profundidad, encuentros y encuestas para analizar las distintas formas de violencia contra periodistas y sus consecuencias sobre la libertad de expresión. Paula Bistagnino explicó que el relevamiento “va un poco más profundo que quedarse solamente en las agresiones” y remarcó que “las condiciones de producción del periodismo hoy están castigadas desde muchos lugares”.
En ese contexto, también hizo referencia a la representación de los periodistas en una presentación de Santiago Oría, funcionario a cargo de la Dirección de Publicidad Oficial, durante una actividad de formación política de La Libertad Avanza en Tigre. Allí se mostraba una imagen que dividía a los actores políticos y sociales entre las denominadas “fuerzas de la libertad” y el “viejo sistema”, donde aparecían periodistas y dirigentes opositores.
Amenazas, ataques personales y violencia digital
Al repasar los resultados del estudio, Bistagnino destacó la gravedad de las agresiones registradas. “Una de cada cuatro personas sufrió una violencia muy grave que implica un ataque personal o un insulto”, explicó en +Perfil, el nuevo medio de Editorial Perfil, al presentar uno de los datos del relevamiento.
La periodista también enumeró distintas formas de violencia relevadas: amenazas de muerte, intentos de hackeo, agresiones físicas y difamaciones. Entre los episodios mencionados estuvo el intento de acceso a las cuentas personales de Hugo Alconada Mon, luego de que publicara información sobre el plan de inteligencia del Gobierno.
Al dimensionar el alcance del problema, Bistagnino sostuvo: “Son muchísimos los casos, afectan a una de cada cuatro víctimas, violencia muy grave, pero afectan a más de la mitad de los periodistas en la Argentina”.
La investigación también permitió observar que las agresiones no son hechos aislados, sino que pueden condicionar el trabajo cotidiano de quienes informan. Para la periodista, el relevamiento muestra que la violencia debe analizarse junto con otros factores que afectan al ejercicio profesional: “La encuesta también habla de pluriempleo, también habla de precariedad, habla de violencia digital, por supuesto, y tiene muchos resultados muy interesantes”.
La autocensura como consecuencia de las agresiones
Uno de los hallazgos que Bistagnino consideró más importantes es la relación entre la violencia sufrida y la decisión de limitar la participación en el debate público. Al presentar una de las placas del estudio, resumió el resultado con una frase contundente: “A más violencia sufrida, más autocensura y retiro del debate”.
La periodista explicó que esa conclusión surgió de entrevistas y conversaciones en profundidad con trabajadores de prensa: “En charlas muy profundas que hizo la revista con, como les decía, hay muchos periodistas con los que se conversó a puertas cerradas, en entrevistas en profundidad también para poder hacer este estudio”.
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