El aceite de oliva virgen extra, conocido como AOVE, ocupa un lugar central en la conversación sobre alimentación y longevidad. Dos revisiones científicas analizaron la relación entre el consumo de aceite de oliva y resultados vinculados con la salud cardiovascular, la diabetes tipo 2 y la mortalidad.
Los datos reunidos permiten observar un patrón: un mayor consumo de aceite de oliva se asoció con resultados favorables en varios indicadores de salud.
Las investigaciones abarcaron grandes grupos de población y concentraron su atención en enfermedades frecuentes y en las causas de muerte.
Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en Clinical Nutrition examinó la relación entre el consumo de aceite de oliva, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes tipo 2 y las muertes por cualquier causa.
El trabajo reunió investigaciones que siguieron la salud y la alimentación de sus participantes durante períodos prolongados. También integró informes de un ensayo clínico.
La revisión incluyó 36 estudios y combinó los resultados de 27. Sus autores evaluaron enfermedad cardiovascular, cáncer, diabetes tipo 2 y mortalidad total, con datos de cientos de miles de personas.
Las cifras permiten observar diferencias entre la aparición de enfermedades y las causas de muerte.
AOVE, salud cardiovascular, diabetes y mortalidad
Para las enfermedades cardiovasculares, el análisis incluyó información de 806.203 personas y 49.223 casos. Los autores informaron que cada aumento de 25 gramos diarios de aceite de oliva se asoció con un 16 % menos de riesgo relativo de enfermedad cardiovascular.
La enfermedad cardiovascular reúne problemas que afectan al corazón y a los vasos sanguíneos. El resultado observado por la revisión sitúa al consumo de aceite de oliva entre los hábitos alimentarios vinculados con una menor frecuencia de estos eventos en las poblaciones estudiadas.
El análisis sobre diabetes tipo 2 incluyó 680.239 personas y 13.389 nuevos diagnósticos. Según publicó Clinical Nutrition, un aumento de 25 gramos diarios de aceite de oliva se asoció con un 22 % menos de riesgo relativo de diabetes tipo 2.
La cantidad de participantes permitió comparar el consumo informado con la aparición de nuevos diagnósticos durante el seguimiento.
Este fue el resultado que mostró mayor coincidencia entre los trabajos incluidos. La diabetes tipo 2 aparece cuando el organismo tiene dificultades para utilizar la insulina y mantener la glucosa en valores adecuados.
La revisión también examinó las muertes por cualquier causa en 733.420 personas, entre quienes se registraron 174.081 fallecimientos. El análisis relacionó un aumento de 25 gramos diarios de aceite de oliva con un 11 % menos de riesgo relativo de muerte por cualquier causa.
Este indicador reúne las muertes sin separarlas por enfermedad. Su inclusión permite observar la relación entre el consumo de aceite de oliva y la longevidad en el conjunto de la población analizada.
AOVE y longevidad, el vínculo con las causas de muerte
Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en Food & Function evaluó las relaciones entre el consumo de aceite de oliva y las muertes por cualquier causa, por enfermedad cardiovascular y por cáncer.
Reunió 14 estudios en la revisión general y siete en el análisis conjunto, con datos de población adulta. El análisis combinado estimó por separado la relación con cada causa de muerte.
Los autores encontraron una asociación entre un mayor consumo de aceite de oliva y un 15 % menos de muertes por cualquier causa. También informaron un 16 % menos de muertes cardiovasculares y un 11 % menos de muertes por cáncer.
Las muertes por cualquier causa, las cardiovasculares y las vinculadas con el cáncer, permiten observar distintos aspectos de la longevidad. Los resultados de la revisión ubicaron al aceite de oliva entre los componentes de la alimentación asociados con una menor mortalidad en la población adulta.












