Las ardillas almacenan bellotas para disponer de alimento durante el invierno en los bosques templados, donde estos frutos de los robles se producen en gran cantidad durante el otoño. Las bellotas aportan carbohidratos, lípidos y otros nutrientes. Esa composición permite a estos mamíferos acumular reservas corporales antes de la época en la que la comida escasea, según explica Geo. La dieta de las ardillas es diversa e incluye semillas, frutos secos, brotes, hongos y, en ocasiones, alimentos de origen animal. Sin embargo, la disponibilidad estacional de este alimento es una fuente importante de energía en los espacios donde predominan los robles. Las bellotas se guardan en numerosos escondites Durante el otoño, las ardillas no consumen de inmediato todo lo que encuentran. Una parte importante de la recolección queda reservada para los meses posteriores, cuando las bajas temperaturas reducen la disponibilidad de comida. Los biólogos denominan a esta estrategia almacenamiento disperso.
Fuente: Infobae — Internacionales — ver publicación original.








