Un experimento del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) encendió una alarma sobre los límites entre lo que vemos y lo que creemos recordar. La profesora Pattie Maes y su equipo mostraron 24 fotografías cotidianas (una boda, una calle, una carrera) a 200 personas. Después de un descanso, parte del grupo volvió a ver las mismas imágenes. El resto vio versiones alteradas por inteligencia artificial, con expresiones faciales modificadas, personal militar insertado o señales de cambio climático añadidas digitalmente. La prueba de memoria posterior arrojó un resultado que sorprendió a la propia investigadora. Quienes habían visto las fotografías manipuladas mostraron un aumento marcado de falsos recuerdos, y además confiaban más en esos recuerdos inexistentes que el resto de los participantes. “Considero que todo esto es muy peligroso, básicamente”, dijo Maes, según consignó The Washington Post.
Un experimento del MIT demuestra cómo la IA puede manipular lo que recordamos








