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    Crean una biobatería inspirada en el intestino humano que podría producir electricidad mediante aguas residuales

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    Crean una biobatería inspirada en el intestino humano que podría producir electricidad mediante aguas residuales

    Las redes subterráneas de saneamiento constituyen infraestructuras críticas que operan a ciegas ante la dificultad técnica de energizar sensores en conductos inaccesibles. Para resolver este vacío, un equipo científico de la Universidad de Binghamton presentó una biobatería inspirada en el intestino humano capaz de generar energía con aguas residuales.

    Esta tecnología traslada principios digestivos a la microelectrónica mediante arquitecturas microscópicas vivas que aumentan el espacio para albergar bacterias electroactivas y producen electricidad a partir de diminutos microorganismos.

    Durante décadas, la ingeniería ambiental intentó resolver el monitoreo autónomo mediante dispositivos biológicos montados sobre papel o soportes planos. Sin embargo, estas superficies bidimensionales ofrecían área insuficiente para sostener colonias bacterianas densas ante caudales continuos.

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    Por su parte, las matrices porosas tradicionales acumulaban sedimentos orgánicos desordenados, lo que interrumpía el flujo de nutrientes y provocaba la muerte prematura de los cultivos biológicos.

    Frente a estas limitaciones, los investigadores modelaron pilares elásticos que emulan las vellosidades intestinales, protuberancias microscópicas cuya función biológica consiste en absorber nutrientes al expandir la superficie de contacto en el tracto digestivo. Esta disposición morfológica protege a las células a lo largo de ciclos de trabajo continuos, según expone un artículo publicado en la revista Small.

    Con este enfoque geométrico, la arquitectura alcanza una densidad de potencia ocho veces superior a los modelos planos tradicionales de volumen equivalente, lo que brinda una respuesta viable para energizar sensores en cañerías cloacales.

    Microvellosidades de hidrogel conductor para albergar colonias bacterianas

    Para materializar el dispositivo, los autores crearon micropilares con hidrogel conductor, esto es, un polímero hidratado y elástico que reúne biocompatibilidad con conducción de corriente.

    En estos filamentos introdujeron esporas de Bacillus subtilis, microorganismos latentes que permanecen inactivos hasta entrar en contacto con nutrientes líquidos, momento en que germinan y transfieren electrones al soporte sintético. La matriz actúa a la vez como reservorio celular, base bioelectroquímica y vía de recolección de cargas eléctricas, y constituye el ánodo del circuito.

    “Las estructuras porosas se obstruyen fácilmente con la formación de biopelículas, por lo que tuvimos muchos problemas con el suministro de nutrientes, la acumulación de desechos o el crecimiento desigual de la biopelícula”, afirmó Seokheun Choi, profesor del Departamento de Ingeniería Eléctrica y en Computación de la Escuela de Ingeniería y Ciencias Aplicadas Thomas J. Watson de la Universidad de Binghamton y director del Laboratorio de Bioelectrónica y Microsistemas, según el comunicado de prensa.

    Para superar este obstáculo, el investigador señaló que se requiere “un bioelectrodo que imite tejido vivo” para brindar amplia superficie de contacto, distancias cortas de difusión y flexibilidad mecánica.

    El conjunto se completa con un cátodo de tela de carbón modificada y una membrana de intercambio iónico, es decir, una lámina selectiva que separa físicamente ambos lados mientras permite el paso controlado de protones. Al recibir una solución nutritiva continua, el sistema suministró un voltaje estable de 0,75 voltios durante 14 horas, energía suficiente para alimentar pequeños sensores químicos.

    Además, el estudio científico indica que “la bioelectrocatálisis microbiana exige microambientes vivos que hidraten, protejan y nutran a los biocatalizadores”, lo que ratifica que el hábitat celular supera el rendimiento de electrodos inertes.

    Integración en conductos de desecho y pruebas en entornos simulados

    La maleabilidad del hidrogel conductor facilita su adherencia directa a conductos sanitarios, de modo que permite utilizar la materia orgánica disuelta en aguas residuales como sustento metabólico bacteriano.

    Dicha cualidad técnica busca transformar los efluentes en combustible para sistemas de vigilancia autónoma sin requerir baterías químicas ni tendidos eléctricos. No obstante, las pruebas reportadas se realizaron en laboratorio mediante fluidos sintéticos, un ambiente libre de los químicos corrosivos y sedimentos pesados presentes en cloacas reales.

    “Podemos colocar esta biobatería en una tubería residual porque se integra con su entorno”, afirmó Seokheun Choi, profesor de la Universidad de Binghamton, según el comunicado de prensa.

    El especialista remarcó que el dispositivo “puede usar los desechos del agua como nutriente y generar electricidad”, y se amolda a la curvatura de cualquier tubería. Las mediciones confirmaron que la corriente se activa de forma automática ante nutrientes orgánicos y que la disposición de los pilares resiste el arrastre hidráulico continuo.

    La traslación de la fisiología intestinal a la ingeniería demandó un estudio detallado de la histología digestiva para comprender el comportamiento de los microorganismos.

    “Ahora sé cómo luce la estructura y cómo actúan las bacterias en el tracto digestivo”, afirmó Ruohan Zhang, estudiante de doctorado en ingeniería eléctrica de la Universidad de Binghamton, según el comunicado de prensa. La investigadora explicó que debió analizar la distribución celular en tejidos vivos para emular la absorción biológica en los microcircuitos.

    Desafíos de manufactura y emulación de capas mucosas protectoras

    Pese al éxito inicial del prototipo, el equipo científico enfoca sus esfuerzos en optimizar el proceso de manufactura para viabilizar una producción a gran escala. La meta inmediata apunta a desarrollar un método de impresión escalable en un único paso que permita fabricar estas biobaterías con micropilares de manera continua y a bajo costo industrial.

    Asimismo, los investigadores proyectan reproducir la fisiología digestiva mediante la integración de una película sintética semejante al moco protector del epitelio intestinal.

    En el cuerpo humano, las bacterias habitan mayormente en esta cubierta fluida superficial, un mecanismo biológico que sostiene su viabilidad y facilita el intercambio metabólico. Emular la química de este entorno resguardará las células frente a agentes agresivos y afianzará el desarrollo de biobaterías duraderas para saneamiento urbano.

    Fuente: Infobae — Tecnología — ver publicación original.

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